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Los sinsabores de la folclorista más grande


El éxito de la película “Violeta se fue a los cielos” radica en el interés de conocer las motivaciones de una mujer que decidió cantarle a la vida, pero que sin embargo, terminó arrebatándosela, agobiada por las penas del corazón. El folclorista chillanejo Osvaldo Alveal fue muy cercano y revela que el de 1967 no fue el primer intento de suicidio.

“La figura de Violeta es tan grande que da para varias películas”. Con esta frase, el director de cine, Andrés Wood, intenta explicar la elección de los pasajes que retratan a la artista en la película “Violeta se fue a los cielos”, que acaba de llegar esta semana a Chillán luego de haber reventado la taquilla nacional.

El film que ha acaparado la atención del país durante las dos últimas semanas, repasa su niñez, el trabajo de investigación que desarrolló a lo largo de Chile, los viajes al extranjero y la decadencia emocional que la llevó a suicidarse en su carpa de La Reina, en 1967.

Pero sin duda ella era más y así lo confirma el folclorista Osvaldo Alveal, quien compartió una cercana amistad con la artista. “La verdad es que tenemos que recordar que la película tiene muchas partes que son propias de la ficción. Es una película, pasa lo mismo con los libros. Conocí a Violeta en el colectivo ‘Chile Ríe y Canta’ gracias a René Largo Farías, quien fue mi formador. Él me dio la posibilidad de compartir el escenario con los más grandes del folclor como Violeta, Víctor Jara, Patricio Manns y Héctor Pavez. Para mí fue enriquecedor porque los conocí más como seres humanos que como artistas. Estuvimos en largas giras y nos compenetramos como personas”, recordó.

En estos largos períodos de tiempo, Osvaldo tuvo la posibilidad de compartir con la folclorista que ha despertado tanto interés y de asistirla en los momentos más difíciles, antes de su muerte. “El carácter de la Violeta era muy fuerte. Ella era muy posesiva. Pero la película no aborda que ella tuvo dos intentos de suicidio antes de matarse. La primera vez tomó pastillas y yo acompañé a Héctor Pavez a la clínica en donde la tenían. Recuerdo como si fuera ayer cuando él la retó, hasta le tiró unos garabatos por lo que había hecho y le dijo que se mejorara para que pudiera volver a su carpa”.

Alveal recuerda que en el segundo intento de suicidio, Violeta se cortó las venas. “Fueron períodos de pena para ella. Ángel y la Isabel la dejaron sola, instalaron otro local y no la llevaron nunca. Tampoco la fueron a ver a La Reina. En la carpa ella tenía sólo permisos provisorios. No tenía baños y constantemente estaba siendo hostigada por los inspectores que le pasaban partes. El desamor de los hijos y del suizo catapultaron su muerte. Yo siempre he dicho que Gilbert Favré la utilizó para llegar a Chile. Luego se fue a Bolivia y se casó. Todas esas cosas gatillaron lo que pasó con ella después”, recordó.

“Como amigos de ella, sabíamos que tenía tendencia suicida. Pensábamos que algo podía ocurrir, pero no sabíamos cuándo, hasta que pasó”, señala mientras recuerda los días previos a la muerte de la artista.

“Nosotros teníamos una gira a Punta Arenas. Ella estaba incluida en esa gira, estaban los afiches hechos anunciándola. Días antes, ella fue a casa de René (Largo Farías) a pedir más plata y René le dijo que no le podía asegurar más recursos. Ella no fue a la gira y nosotros viajamos igual, a pesar que la esposa de René le insistió para que la llevásemos de todas formas. Alcanzamos a llegar a Punta Arenas y nos enteramos de la noticia. Suspendimos la gira y nos vinimos a Santiago para los funerales. René venía deshecho en ese viaje, con cargo de conciencia”, precisó.

-Osvaldo, ¿cómo se explica el hecho que Violeta le haya cantado a la vida y luego se haya suicidado?
- La letra de la canción es porque la vida no la hizo ni ciega, ni sorda, ni muda, ni mutilada. Pero en ningún momento de la canción habla del amor que esperó. La Violeta tuvo mucha capacidad de amar, pero su amor no fue retribuido.

-¿Qué pasajes de la película piensas que no corresponden a la realidad?
- La guagua que Violeta perdió cuando estaba en Europa quedó al cuidado de Hilda y no de los niños, como se aprecia en la película. Nadie deja a unos niños pequeños a cargo de un bebé. Además, la Violeta no se mató sentada. Puso la guitarra en el suelo y se tendió. Luego, colocó su cabeza sobre la guitarra y se disparó.

-Han surgido algunas críticas de la familia Parra por cómo se muestra a Violeta en la cinta ¿Wood logra retratar bien su personalidad?
- Cuando se casó Ángel (su hijo) con la Marta Orrego, no la invitaron porque las relaciones no eran las mejores. Pero ella llegó con un abrigo de piel y las medias amarradas a mitad de pierna. Así era su personalidad. La vida de la Violeta no cabe en una película. Los creadores podrían pensar en una seria. Su vida fue demasiado intensa. La Violeta fue una de las personas más importantes que conocí vinculadas al folclor.

-¿Qué otras cosas llamaron tu atención?
- El trabajo de la actriz Francisca Gavilán es extraordinario. A la Violeta le dio viruela cuando niña y me consta que tenía unas marcas bien profundas en la cara. Nunca fue un complejo para ella porque tenía una personalidad arrolladora.

-¿Cómo recuerdas esas giras que realizaste con ella?
- Las giras al norte eran en góndolas, no eran buses como los que conocemos ahora. De pronto, hasta cargaban gallinas. Las distancias eran muy largas y parábamos en todos los pueblos. Mostrábamos el trabajo de todos los artistas. Hacíamos dos funciones y tratábamos de dormir.

Lavábamos nuestra ropa y la sacábamos con un palo afuera de la micro para que se secara. La Violeta nunca podía dormir y se ponía a tocar la guitarra cuando el resto quería dormir. Nosotros le tirábamos los zapatos y ella nos echaba unos garabatos. El otro día pensaba con Pato Manns en la trascendencia de ella. Si hubiéramos sabido, no le habríamos tirado los zapatos por la cabeza.



Aguerrida, honesta y luchadora, así es la Violeta Parra que el cineasta chileno Andrés Wood ha dibujado en “Violeta se fue a los cielos”, una película que relata, de forma poética y con gran libertad, la intensa biografía de una de las artistas claves de la música popular chilena.

El largometraje, protagonizado por la actriz Francisca Gavilán -de gran parecido con la cantante-, está concebido como un “viaje emocional” por las distintas etapas de la vida de la artista, desde la pobreza de una infancia cargada de música, hasta su búsqueda, guitarra al hombro, de las raíces del canto popular chileno.

“La película nace a partir de la admiración. Con Violeta el primer acercamiento tuvo que ver con esa admiración. En ese sentido la película es un homenaje”, señaló hoy Wood, durante la presentación a la prensa del filme.

“Violeta era pura vida, pura contradicción, parte de esa admiración tiene que ver con ese ser humano que convive al lado del genio”, agregó el director, respecto de la creadora de “himnos” populares como “Gracias a la vida”, “Maldito del alto cielo” y “Volver a los 17″, entre otros.

Artista integral, multicolor, Violeta no se dedicó únicamente a la música, sino también a la pintura y al tejido, llegando a ser la primera mujer latinoamericana en exponer sus obras en el Museo Louvre de París.

Por ello, para interpretar a la artista, para transmitir la potencia y sensibilidad de su canto, la actriz Francisca Gavilán se preparó a conciencia, recibiendo clases de guitarra, de cuatro venezolano, y leyendo y observando todo el material alusivo a la cantante. “Un material que es infinito”, dijo la intérprete.

“Ella fue una mujer valiente, una gran madre, cariñosa, con un humor exquisito, con la capacidad de escribir cosas que todavía nos hacen ruido, muy trabajadora, como muchas mujeres chilenas que con el marido o sin él cuidan de los niños… muy enamorada”, opinó la actriz.

Asumiendo el papel con responsabilidad, por la relevancia histórica del personaje, pero también sin prejuicios ni barreras, Gavilán confesó sentirse “libre” en su interpretación de Violeta, porque, apostilló, se trataba de confeccionar la Violeta que ella y Wood imaginaban.

Una libertad que nace del texto homónimo de Ángel Parra, en el que está basado el filme, y que recorre, con varias líneas temporales, tanto los desamores de Violeta -con especial protagonismo de su amor más tortuoso, el del suizo Gilbert Favre-, como su proyecto musical más querido, el de la carpa de conciertos de La Reina.

“Esta película, con la estructura que tiene, todo es posible. Encontrar el viaje emocional fue muy complejo porque también hay una apuesta racional. Es una película fragmentada, episódica, en la que se interpreta un mundo interior que te exige pensar y decir donde estás a cada rato”, confesó Wood.

“Violeta se fue a los cielos”, que ha sido realizada por Wood Producciones, Maíz Producciones y BossaNova, se estrenará comercialmente el próximo 11 de agosto en Chile. Además, la obra también contará con una nueva versión de 3 capítulos para televisión.



Con motivo de celebrar una nueva cita con la música latinoamericana, este jueves 5 de mayo el grupo Sobrevigencia se hará presente en el Cine Teatro Municipal 6 de Agosto para rendir homenaje a Violeta Parra y Matilde Casazola, dos de las más sobresalientes cantautoras del sur del hemisferio. El recital dará inicio a las 19:30.

Bajo el denominativo “Brujas de la Canción”, en virtud a que su música “embruja”, el show tendrá una duración de más de dos horas y estará dividido en dos partes. En la primera parte se rendirá el homenaje musical a la cantautora chuquisaqueña, Matilde Casazola, junto a canciones como “Viento Pasajero”, “Contraste”, “Tanto Te Amé”, entre otras. En tanto, para la segunda mitad el público podrá deleitarse con versiones especiales de “Rum rum”, “Qué dirá el Santo Padre”. “La Jardinera”, originales de la chilena Violeta Parra.

Además de rendir el respectivo homenaje a estas cantautoras sudamericanas, la agrupación tocará varios temas de su autoría, como los ya conocidos “De España nos llegó Cristo”, “Coroiqueñita”, “A redoblar”, “Warmis”, “El Alcatraz”, “El Arado”, “La Subienda”, “No me olvides” y “Elegía a Julián Apaza”, entre otros.

Sobrevigencia está conformada por David Gamón en la voz y vientos; Gimmer Illanes, en los vientos y percusión; Gabriel Guzmán en la guitarra, Marcelo Challcas en el charango y guitarra, Abel Bellido en los vientos, y Gustavo Valdivieso en la voz y percusión.

La entrada tendrá un costo de 20 bolivianos y puede ser adquirida el mismo día del recital. Para mayor información y reservas, comunicarse al teléfono 701-48886.


Isabel Parra canta a Violeta Parra

La cantante chilena Isabel Parra, hija de la folclorista Violeta Parra, acaba de publicar el doble álbum “Isabel canta a Violeta”, en el que recoge grabaciones realizadas junto a su madre (fallecida en 1967) y músicos como su hermano Ángel Parra, Víctor Jara, Silvio Rodríguez, Los Jaivas o León Gieco.

En la presentación del disco, Isabel Parra explicó: “Este disco empieza con algunas de las primeras canciones tradicionales que aprendí, canté y grabé junto a mi madre, Violeta Parra. Cuando digo ‘Isabel canta a Violeta’, estoy mostrándole a la gente desde cuándo yo le canto a Violeta. Que no es una cuestión que se me ocurrió el año pasado, sino que es la historia de mi vida. Mi vida y mis inicios musicales transcurrieron con Violeta Parra”.

El álbum incluye una grabación inédita, ‘Me beberé tus lágrimas secretas’. El texto pertenece a Violeta Parra y la música al napolitano Roberto Trenca.

Coincidiendo con la edición de “Isabel canta a Violeta”, se han reeditado en CD nueve álbumes de Isabel Parra: “Colores” (1978), “Acerca de quién soy y no soy” (1979), “Tu voluntad más fuerte que el destierro” (1983), “Enlaces” (1987), “Como dos ríos” (1994), “Como una historia” (1999), “Ni toda la Tierra entera” (2003), “Continuación” (2007) y el recopilatorio “Afectos y compromisos” (2009).


parra
A 42 años de la muerte de la cantautora chilena Violeta Parra, los chilenos podrán leer las cartas escritas por la folclorista a sus amigos, familiares y amantes, tras ser publicadas por primera vez en Chile en la compilación titulada “El libro mayor de Violeta”.

Según sus editores, la obra “hace justicia a una ausencia excesivamente larga”, en su país, del testimonio de las relaciones y su poesía escrita plasmada en las misivas de la cantautora, investigadora y tejedora chilena.

La iniciativa corre a cargo de su hija, Isabel Parra, quien en su exilio en España, durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), recibió el encargo de una editorial catalana para que recogiera la relación epistolar de su madre y escribiera sobre la autora de la mundialmente famosa canción “Gracias a la vida”.

A pesar de la quiebra de dicha editorial, Isabel siguió con su particular aventura de recolectar documentos, cartas, fotografías y manuscritos de su progenitora, que incluyen testimonios, entre ellos de los poetas Nicanor Parra, hermano mayor de Violeta, y Gonzalo Rojas.

La obra, que finalmente se publicó en Madrid en 1985 como parte de la colección “Los Libros Mayores” de otros tantos personajes, ha sido completada en su nueva edición con cartas como las dirigidas a Gilbert Favré, flautista suizo a quien Parra dedicó su canción “Run Run Se Fue Pa’l Norte”.

Según la poeta Carmen Berenguer, una de las participantes en la presentación del libro, “todo lo que escribió Violeta es poesía” y volver a leer hoy sus textos “es una manera de actualizar su obra”, en una época “invadida por el pop”, en que el arte popular ya no es popular.

Este mismo año han sido publicadas las cartas de la poetisa chilena Gabriela Mistral, en una polémica obra que se presentó, a juicio de Berenguer, acompañada por “el chismorreo banal” de aquellos que cuestionaron que “dos mujeres se amaban”.

Hija de un profesor de música y de una campesina que cantaba y tocaba la guitarra, Violeta Parra nació el 4 de octubre de 1917 y desde muy pequeña debió trabajar como cantante callejera en diversos pueblos de la zona.

El libro incluye -junto a testimonios del cantautor Víctor Jara, la legendaria dirigente comunista Gladys Marín o el músico Miguel Letelier, que llevó al pentagrama temas musicales que la folclorista recopilaba en los campos- una lista cronológica de las canciones de Violeta Parra, su discografía y una muestra de su iconografía.

A comienzos de los años 60, Violeta Parra se convirtió en la primera artista latinoamericana en presentar una exposición individual en el Museo de Artes Decorativas del Palacio del Louvre, en París, donde mostró arpilleras, óleos y esculturas en alambre.

Mundialmente conocida por su producción musical con hitos como “Volver a los 17″ y “La Jardinera”, entre otras, Parra se suicidó a los 49 años de edad, el 5 de febrero de 1967.

El libro, publicado por la editorial chilena Cuarto Propio, fue presentado en la pasada Feria del Libro en Cuba, dedicada a Chile en su edición de 2009, y en la que se homenajeó tanto a la propia Parra (1917-1967) como a Víctor Jara (1932-1973).


Violeta ParraIsabel Parra, hija de la cantautora chilena Violeta Parra, viajará en febrero a Cuba junto a la presidenta del país, Michelle Bachelet, para presentar la reedición de un libro sobre su madre en el que ha colaborado el trovador cubano Silvio Rodríguez.

En una entrevista que publica hoy el diario ‘La Nación’, la cantante explica que presentará la reedición del ‘Libro mayor de Violeta Parra’ en la Feria del Libro de La Habana, donde se reunirá con el autor de ‘Ojalá’, al que conoció cuando viajó por primera vez a la isla, en 1967.

El cantautor ha puesto música a un texto escrito por él, titulado ‘Carta a Violeta Parra’ (fallecida también en 1967), que encabeza la nueva versión de esa obra y que se incluirá en el nuevo disco que ahora prepara, según anunció el pasado día 10 el sitio digital Cubadebate.

‘Les beso a sus hijos, que han sido mis amigos’, explicó Rodríguez, cuyas canciones tuvieron mayor difusión en Chile a través de la labor de Isabel Parra, quien además acaba de editar el disco ‘Violeta en Argentina’, que cuenta también con un DVD.

Isabel Parra, que tras el golpe de Estado de Augusto Pinochet (1973-1990) se exilió en Francia y en Argentina, volvió a Chile en 1987 y en los últimos años se ha dedicado a difundir el legado de su madre, en especial a través de la Fundación Violeta Parra.

La primera edición de ‘Libro mayor de Violeta Parra’ fue preparada por Isabel durante su exilio en París entre 1976 y 1978 y se publicó en Madrid en 1985, aunque fue descatalogado poco tiempo después.

Esa obra, en la que también colaboró la periodista Marisol García, contiene testimonios, fotografías, poemas y cartas inéditas de Violeta Parra, así como textos de sus hijos Angel e Isabel y de personas cercanas a ella, como el cantautor Víctor Jara.

Parra viajará a Cuba con la delegación presidida por Bachelet, quien se convertirá en la primera jefa de Estado chilena en visitar oficialmente Cuba en 37 años y permanecerá del 11 al 13 de febrero en la isla, donde se reunirá con el presidente cubano, Raúl Castro.


Violeta Parra en Concierto Sinfónico Gratuito

La Corporación Cultural de la Universidad de Concepción -a través de su orquesta sinfónica- junto al Centro Cultural Estación Mapocho y Minera Escondida (operada por BHP Billiton) presentarán el espectáculo “Violeta Parra Sinfónico”. Se trata de un concierto gratuito que ensambla el lenguaje musical popular chileno con el sinfónico y que se presentará en el Centro Cultural Estación Mapocho el jueves 29 de noviembre a las 21:00 horas.
Esta puesta en escena, especialmente concebida por el compositor y director nacional Guillermo Rifo, contará con la participación como solista de la reconocida cantante chilena de jazz Claudia Acuña; además de un equipo técnico de alta calidad, encabezado por Loretta Nass en el sonido.
Para poder asistir, se podrán retirar dos entradas gratuitas numeradas por persona desde las boleterías del Centro Cultural Estación Mapocho el día de la función, a partir de las 9:00 horas. De esta manera, Santiago podrá emocionarse con temas tan emblemáticos como “Gracias a la Vida”, “Volver a los 17” o “Casamiento de Negros” -entre muchos otras composiciones- y disfrutar de lo mejor de nuestra música. Este espectáculo cuenta con el apoyo de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD), la Ley de Donaciones Culturales y Lotería de Concepción.
“Violeta Parra Sinfónico”, que se estrenará en el Teatro de la Universidad de Concepción el 16 y 17 de noviembre, se enmarca en el Programa de Rescate de la Música Chilena, que se inició el año pasado con “Víctor Jara Sinfónico”, visto por más de 35 mil espectadores en Concepción, Santiago y Valparaíso. El objetivo central de este proyecto es rescatar y poner en valor la obra de importantes compositores populares chilenos.
Violeta Parra ha recibido diversos homenajes al cumplirse noventa años de su nacimiento. Existen discos de artistas nacionales e internacionales, libros con su música, exposiciones, emotivos documentos audiovisuales, piezas teatrales, múltiples canciones y muchos otros reconocimientos en Chile y el resto del mundo, pero hasta ahora no ha existido una propuesta donde se ensamble lo clásico y lo popular, posibilitando una nueva lectura del valor creativo de una de las más importantes compositoras chilenas, rescatando de una manera distinta su inestimable legado artístico.
Programa Rescate de la Música ChilenaLa Universidad de Concepción, a través de su Corporación Cultural y su Orquesta Sinfónica (ésta última reconocida con el Premio a la Música Nacional “Presidente de la República 2004″) es integrada por 54 músicos profesionales. El año 2006, inició una nueva línea de trabajo que consiste en revalorar a los autores de nuestro país y entregar una nueva mirada sobre la creación y el lenguaje artístico en lo musical, con un verdadero sentido de lo nacional.
Desde su fundación en 1919, ha desarrollado las labores fundamentales de un centro dedicado a la formación académica de excelencia, a la investigación y extensión del conocimiento y la cultura. Coherente con su rol, se ha propuesto potenciar el desarrollo cultural nacional, fortaleciendo la identidad y la integración de la comunidad -con miras al Bicentenario de Chile- poniendo en el centro su misión de “difundir la cultura hacia la comunidad, de modo de contribuir a enriquecer la visión de los habitantes de la región y del país, sobre los desafíos de la cultura contemporánea y de las soluciones que el conocimiento de las artes, las humanidades y la ciencias les brindan para contribuir a un mundo más rico y una vida personal más plena”.
Dentro de los desafíos que se están implementando, está el de aportar al desarrollo de las artes, generar una mayor cobertura territorial, ayudar a formar nuevos públicos y a difundir la obra de importantes músicos chilenos con la puesta en valor y rescate del legado con compositores de la Región del Bío Bío, creadores que son un ícono de nuestra historia cultural y emblemas de Chile en el mundo, así como es Violeta Parra.
Guillermo Rifo Guillermo Rifo nació en Santiago de Chile en 1945. Realizó sus estudios en el Conservatorio Nacional de la Universidad de Chile, obteniendo el título de Licenciado en Interpretación Musical con mención en Percusión. En forma privada estudió diferentes materias con los maestros David Serendero, Roberto Escobar, Mariano Casanova, Ernest Hubert-Contwig y Juan Amenabar. Con el maestro Víctor Tevah realizó sus estudios de Dirección de Orquesta.
Por tres décadas fue Percusionista y Timbalista de la Orquesta Sinfónica de Chile. Ha sido académico de la Universidad Católica de Santiago y de la Universidad de Chile, y como profesor del Instituto Interamericano de Educación Musical (O.E.A.), dictó clases en casi todos los países Iberoamericanos.
Entre sus publicaciones, cabe destacar el Manual de Solfeo Rítmico (Fondart 1993), Teoría Musical Básica (Edición E.M.) entre otras.
Aunque su principal quehacer es la composición, en los últimos 20 años ha dirigido a la Orquesta Sinfónica de Chile, de Antofagasta, Serena y Concepción, el Conjunto de Percusión de la Universidad Católica, Ensamble Bartok, etc. Además, múltiples agrupaciones formadas para conciertos específicos, principalmente para estrenar música compuesta en Chile.
Como director ha grabado varios fonogramas con ensambles de cámara y 3 discos con la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil con obras chilenas.
Claudia Acuña Claudia Acuña es una exitosa artista del jazz chileno. Logró el fichaje en una de las casas discográficas claves del jazz mundial como figura de exposición, el sello Verve. Se incorporó a su catálogo de artistas al finalizar los ’90, como una de las voces de mayor proyección en el recambio generacional del jazz.
Nacida en Santiago, aunque creció en Concepción, fue influenciada por voces tan diversas como Abbey Lincoln (en el jazz), Frank Sinatra (en el pop) y Violeta Parra (en el folclor), y se inició a los 17 años junto al grupo fusión encabezado por el guitarrista Edgardo Sánchez, Sesión, con el que actuó entre 1989 y 1992.
Se incorporó a la escena jazzística nacional al comenzar los ’90, con la apertura producida principalmente por la gestión de la Radio Classica. En aquellos primeros años, apadrinada por el baterista Alejandro Espinosa y adiestrada por los pianistas Jaime Pinto y Moncho Romero, actuó en los festivales de jazz vocal, cantó en los estudios de esa estación radial y alternó escenarios con figuras emergentes como Francesca Ancarola, Rossana Saavedra, Verónica Espina o la cantante pop Rachel, con quien disputó la primera final de estos certámenes.
Recientemente, estuvo en nuestro país -en el contexto del Festival Internacional de Teatro Santiago a Mil- con un plan de proyección musical aún más severo y claro, al ofrecer conciertos gratuitos en espacios abiertos de comunas populares y populosas como Maipú, Cerro Navia, San Joaquín y Conchalí, acompañada de su cuarteto y como lady crooner de la novel Conchalí Big Band (del trompetista Gerhard Morninghew). Fue la reconexión de Acuña con nuestro país y como la mayor cantante del jazz chileno de la historia.


SILVIO RODRIGUEZ HOMENAJEARA A VIOLETA PARRA

El cantautor cubano Silvio Rodríguez encabezará el homenaje con el que se celebrarán los 90 años del natalicio de la artista chilena Violeta Parra (1917-1967), el próximo 24 de noviembre. La celebración se realizará en la elipse del Parque O’Higgins, ubicado en el centro sur de Santiago, y en ella participarán también el grupo Los Tres, Inti Illimani Histórico y Congreso, además de miembros de la familia Parra vinculados a la música y las artes. El cantautor cubano, retornará a Chile en medio de su promesa de ofrecer un concierto gratuito en la ciudad de Talca, 250 kilómetros al sur de Santiago, donde canceló una presentación que tenía agendada para marzo pasado, debido al “oneroso” valor de las entradas “en una de las zonas más pobres de Chile”. Su decisión derivó en un juicio en su contra por infracción a la ley del consumidor, que se solucionó en agosto, cuando el artista ofreció actuar gratuitamente en dicha ciudad. Sin embargo, no hay una fecha fijada para el concierto.


“Violeta no quería que los chilenos cantaran en inglés, ella quería que los chilenos cantáramos en nuestra lengua”, cuenta Isabel Parra, hija de la legendaria cantautora.La incomodidad de la autora de “Gracias a la vida” no tenía que ver con todo lo que viniera de países angloparlantes, sino con una canción en particular: “Happy Birthday”.Por esto, Violeta aprovechó el nuevo año de vida de su amigo Enrique Bello Cruz —académico, fundador de diversas revistas de arte y director de medios escritos—, hace más de cuatro décadas, para escribir “El día de tu cumpleaños”, con la que esperaba reemplazar el poco criollo “Cumpleaños feliz”.La canción, que fue grabada originalmente en el álbum del sello EMI Toda Violeta Parra. El folklore de Chile Vol VIII (1960), fue la escogida por la SCD y la Fundación Violeta Parra para homenajear a la cantautora en su 90° natalicio, anoche en una ceremonia en el Museo de Bellas Artes. Allí se lanzó un nuevo disco que contiene el tema grabado en tres versiones: uno a cargo de cuatro integrantes de la familia Parra (Isabel, Tita, Javiera y Colombina), otro por el Coro Femenino y el último por el grupo Juana Fe.Las tres versiones fueron interpretadas anoche, en una ceremonia que contó con la presencia de diversos rostros del mundo de la cultura y las artes, y que fue coronada con una gigantesca torta con 90 velas: una por cada año desde el nacimiento de Violeta.La canción fue rescatada por el líder de la facción “histórica” de Inti-illimani, Horacio Salinas, quien contó que interpreta “El día de tu cumpleaños” en todas sus respectivas celebraciones familiares. salinas es también el director musical del proyecto.”El día de tu cumpleaños”, fue escrita a principios de los ’60, y pertenece al género del chapecao o cueca de chapecao (de movimientos “trenzados”), muy difundida en la zona central de nuestro país, y que se caracteriza por tener como acompañamiento en su danza sólo el rasgueo de la guitarra.


Violeta está de Cumpleaños

Este 5 de octubre Violeta Parra habría cumplido un año más. Noventa años. Pero su espíritu hubiera sido tan joven como su obra. La magistral chillaneja -coterránea de Claudio Arrau, Ramón Vinay, de su hermano Nicanor; vecina de Pablo Neruda (Parral está tan cerca de Chillán), he hija de la tierra en que nació el Libertador O’Higgins, fue una artista múltiple que desplegó sus dotes en la pintura, en la artesanía, y especialmente en la música y los textos que la acompañan. En esas letras hay poesía y uno puede entonces rememorar a aquellas poetisas que seguían las aguas creativas de la enorme maestra Gabriela Mistral: Olga Acevedo, Winétt de Rokha, entre otras. Violeta es la maestra a cuyo alero asoman sus propios hijos Ángel e Isabel, y Patricio Manns y los desaparecidos Víctor Jara y Rolando Alarcón, en el plano de los creadores individuales y grupos como Quilapayún e IntiiIlimani en lo colectivo, sin olvidarnos de Los Jaivas. En todos ellos hay algo de la marca de Violeta. Su incidencia alcanza al cantar huaso y al cantar rockero. La belleza de su música y de muchos de sus textos son dignos de permanecer vivos en la memoria colectiva. No podemos alejarnos de ese hecho y dejar de decir: que si Chile es un país de poetas (aunque, seamos francos, muchos países lo son), también lo es de grandes cantautores. Sólo en las últimas cuatro décadas -es decir justamente después de la muerte de Violeta Parra- podemos auscultar un panorama rico en creación músico-poético. Raúl de Ramón con su “Rosa colorada”; Julio Zegers con “Canción a Magdalena”; Florcita Motuda con “Pobrecito mortal”, son algunas muestras. Por eso no debe llamarnos a sorpresa que grupos novísimos, como “Chancho en Piedra” canten a un mismo tiempo temas de Violeta Parra y de Florcita Motuda. En estos días en que ese grupo musical marca un éxito en la juventud chilena y extranjera, lo mismo ocurre con los temas de Álvaro Henríquez, también marcado por la presencia de Violeta Parra. Traducida sus canciones a múltiples idiomas, en Chile se le reconocía el talento magistral de su obra solamente años después de su trágica muerte (febrero de 1967). Para encontrar sus letras había que ir exclusivamente a los cancioneros hasta hace un par de décadas. Hoy, sin embargo y gracias a la sabiduría tardía de algunos antologadores, Violeta Parra figura en diversas selecciones poéticas. Es decir, el texto no musicalizado, igual posee el valor poético que los exégetas literarios exigen. Hoy Violeta Parra es reconocida como una gran poeta, y basta internarse en selecciones poéticas, reiteramos, para descubrir allí sus excelentes poemas. Poemas que se unieron a la música salida de su solitaria guitarra, pero que, aún sin ella, tenían la gran belleza que toda poesía exige. Salud, Violeta, en tu largo territorio de inmortalidad, en éste, tu nuevo cumpleaños. Cuando volvamos a ir, por Recoleta, hacia tu tumba en el Cementerio General de Santiago, pensáremos que tu residencia, colmada de flores, es sólo una tumba más porque tú estás viva en nuestro corazón como lo están los artistas, luchadores y héroes de nuestro pueblo que allí viven (porque la historia así lo dice): Manuel Rodríguez Erdoiza, José Manuel Balmaceda, Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos, Salvador Allende, Pablo de Rokha y su hermosa Winétt (envueltos en un mismo nicho-nido de amor), Víctor Jara, Luis E. Recabarren, Gladys Marín, Miguel Enríquez y Luciano Cruz, entre tantos otros.


Dos grandes de la música popular

Las creaciones de los cantautores chilenos Violeta Parra y Víctor Jara se entrelazaron hacia una búsqueda incesante de la identidad latinoamericana y se convirtieron en máximos referentes de la música popular.
Esta semana, el mundo conmemora 90 años del nacimiento de la pionera de la nueva canción chilena y 75 del natalicio del hombre que siguió su camino y que se transformó en un símbolo de la lucha por la defensa de los derechos humanos.

Raíces
A principios de los años cincuenta, Violeta Parra recorrió las zonas rurales de Chile y descubrió las raíces más profundas de la poesía y el canto popular.

“Descubrió las décimas, los distintos tipos de versos populares y las infinitas maneras de cantar la tonada, la cueca. Ella redescubrió el folklore chileno, pero además, experimentó y llegó a un nivel muy alto”, le dijo a BBC Mundo la cantautora Tita Parra, nieta de Violeta.
Junto al folklorista y cantautor argentino Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra fue pionera de la nueva canción latinoamericana, un movimiento cultural comprometido con el sentir popular y que se convirtió en voz de denuncia de la injusticia social.
“Empezó a hablar de los problemas sociales de Chile, de la pobreza, de la injusticia, del hambre, de todo lo que sufrieron los mapuche, los obreros, los mineros, los pescadores, la gente de Chiloé, con todas sus canciones, ocupando los ritmos y las músicas”, agregó Tita Parra.

Siguiendo el camino
Víctor Jara y Violeta Parra se conocieron y mantuvieron una relación especial.
“Víctor era gran admirador de Violeta y feliz iba a su casa. Violeta lo escuchaba cantar y lo animaba. Era una relación como de profesora a alumno”, le explicó a BBC Mundo Joan Jara, esposa de Víctor.
Luego de varias giras internacionales, en los años sesenta Violeta Parra instaló en las afueras de Santiago una carpa de arte popular. En éste, su refugio, fue donde escribió sus últimas canciones.
“La habíamos conocido más como cultora de la música campesina, pero cuando salió con estas canciones como ‘Volver a los Diecisiete’, ‘Gracias a la Vida’, ‘Maldigo el Alto Cielo’, tremendas canciones que ni nos imaginábamos que tenía adentro, nos abrió los ojos hacia el mundo en el que todo se conjugaba, la tradición y esta búsqueda nueva”, le dijo a BBC Mundo el músico Jorge Coulon, integrante del grupo Inti-illimani.
Violeta Parra se suicidó a los cincuenta años sin alcanzar a ver los frutos de su creación artística. Sin embargo, otros músicos siguieron el ejemplo y mantuvieron vivo su legado.
La nueva canción chilena
Víctor Jara continuó el camino descubierto por Violeta Parra y se convirtió en uno de los principales exponentes de la nueva canción chilena. En los años sesenta, el lugar de encuentro de los músicos comprometidos con el movimiento social y político era la Peña de los Parra.

“Por su militancia, por el contenido de sus canciones, era la peña el lugar natural. Es así como él se incorporó y trabajamos juntos hasta el 11 de septiembre (de 1973)”, le dijo a BBC Mundo el cantautor Ángel Parra, hijo de Violeta.
En los años setenta, Víctor Jara convirtió su voz y su guitarra en herramientas de cambio social y participó activamente en la campaña que llevó a Salvador Allende a la presidencia de Chile.
Durante este período, sus canciones y las de Violeta se escucharon fuerte en sindicatos, fiestas campesinas, federaciones de estudiantes y grupos de obreros.
Pocos días después del golpe de Estado que encabezó Augusto Pinochet, el cantautor fue detenido, torturado y asesinado.
Luces
Violeta Parra y Víctor Jara conjugaron la música popular con temas contemporáneos y para muchos músicos sus creaciones siguen siendo una fuente de inspiración.

“Ellos son como mis padres, son mi camino. Cada vez que estoy creando busco en ellos las luces”, señaló a BBC Mundo el trovador Mauricio Gutiérrez.
“Son los dos grandes parámetros donde nos identificamos musicalmente. Es nuestra fuente para enriquecernos si queremos tener influencia chilena”, le dijo a BBC Mundo el músico Antar, bisnieto de Violeta.
“América Latina les debe, y mucha gente también, porque todo lo que ahora se conoce como world music, de alguna manera tiene sus raíces ahí”, agregó Jorge Coulon.
Víctor Jara y Violeta Parra trascendieron el tiempo y el espacio. Hoy sus obras se mantienen vivas y sus voces se siguen escuchando.
Andrea Henríquez – Santiago de Chile

El 5 de febrero de 1967 dio un giro a la historia del folclor latinoamericano. Violeta Parra, considerada el referente máximo de la música popular chilena, se quitó la vida al no soportar una depresión causada por sus fracasos amorosos y dificultades económicas. Durante el fin de semana, en Chile se realizaron varias celebraciones para conmemorar los 40 años de muerte de esta artista.El homenaje principal se realizó ayer en el Cementerio General de Santiago, donde alrededor de 150 personas recordaron su vida y su legado. En la ceremonia, organizada por el Partido Comunista y el Sindicato de Folcloristas, se leyeron poemas, se interpretaron los temas más representativos de Parra e, incluso, se bailó la cueca, el baile popular chileno.Exposiciones sobre su obra, música de la artista y la presentación de ‘Viola Chilenisis’, el único documental chileno que se ha hecho sobre Violeta Parra, son algunas de las actividades que se han preparado para conmemorar a esta artista, que nació el 4 de octubre de 1917, en San Carlos.El espíritu musical y de lucha de Violeta Parra se forjó en el interior de una familia campesina. Sus primeras interpretaciones fueron en bares de Santiago y tras cantar cuplés en la ‘boite’ Casanova, Parra se introdujo en el círculo de los folcloristas e hizo sus primeras grabaciones junto a Hilda Parra, de donde salieron las cuecas El caleuche y Qué rica cena. En sus primeros viajes al interior campesino llegó a recopilar cerca de tres mil canciones, que luego presentó en los ‘Cantos folclóricos chilenos’ y ‘Cantos campesinos’, que fue editado en París.Al mismo tiempo su pluma también fue tomando forma y su cancionero original se pobló de versos, primero de denuncia sobre la injusticia y después sobre desamores fulminantes.Sus primeras canciones originales fueron grabadas en 1953 para el sello Odeón: Qué pena siente el alma y Casamiento de negros, que luego serían canciones emblemáticas de su carrera musical. Más tarde vendrían Corazón maldito, ¿Qué he sacado con quererte?, Run Run se fue pa’l norte.Desde 1956, después de un viaje a la Unión Soviética, Parra comenzó a diversificarse. Tenía cerámicas, pinturas al óleo y arpilleras, “las canciones que se pintan”, según sus palabras.En 1964 se convirtió en la primera chilena en exponer individualmente en el Museo Louvre.El acento en la crítica social fue cada vez más tónico. En medio de las convulsiones y levantamientos de los años sesenta, Violeta Parra escribió himnos de combate. ¿Qué dirá el Santo Padre?, Arauco tiene una pena, Miren cómo sonríen y La carta fueron canciones angulares para el advenimiento y la articulación final de la Nueva Canción Chilena.Sus discípulos, sin que ni ella se lo propusiera, fueron los nombres capitales de la música popular moderna: Víctor Jara, Patricio Manns, Rolando Alarcón, Ángel Parra, Isabel Parra, Gitano Rodríguez, Quilapayún e Inti-Illimani.Ahí aparecen entonces canciones contradictorias. La desolación de Maldigo del alto cielo y la luz de Gracias a la vida, además de piezas históricas como El albertío, La jardinera y Volver a los 17.‘Las últimas composiciones’, disco que sacó en 1966, quedó como el álbum del legado. Formado por 14 canciones que hoy parecen las de una antología, pero fueron registrados por una chilena que selló allí su estatura universal.
Más sobre su vida Violeta Parra se casó a los 21 años con Luis Cereceda, de esa unión nacieron dos personajes, Isabel y Ángel Parra. La artista también era conocida por sus habilidades manuales como arpilleras, trabajos en papel maché y su colección de óleos que construyó sobre soportes como tela, madera, y cartón.Su obra cumbre es ‘Las últimas composiciones’, que incluye temas como Gracias a la vida, Volver a los 17 y Run run se fue pa’l norte.


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