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Otavalo es una cuna multicultural

El festival AguaZero entra en los circuitos internacionales con fuerza.
La ciudad ecuatoriana de Otavalo fue sede de una inusual muestra de talento, gracias al AguaZero Festival Internacional que, además de recoger las muestras artísticas de las culturas originarias del mundo, dio fe de la fusión de la música andina a partir de las migraciones que los otavaleños iniciaron por todo el planeta hace más de 50 años.

El festival, organizado por la Fundación otavaleña Amaru, realizó dos conciertos previos en el Teatro Sucre en Quito que fueron calificados como “asombrosos y espectaculares”. Entre los participantes se destacó la formación Il Laboratorio Delle Uova Quadre, integrada por artistas italianos, suizos y ecuatorianos.

En el AguaZero se dieron a conocer por primera vez, después de treinta años de investigación de los orígenes de la música andina en sus estudios de Roma, donde utilizaban el nombre de Trencito de los Andes. Felice Maria Clemente, uno de sus componentes, destacó que “para nosotros estos conciertos son un paso existencial. Iniciamos un viaje creativo donde invitamos a que se sumen todos los que quieran aportar algo. En esta región, Imbabura, las plantas, los ríos, la gente, todo suena a música”.

Maldi Gramal, indígena kichwa-otavalo residente en Barcelona y presidente de la Fundación Amaru, señaló que “el festival se ha concebido como un escaparate creativo de calidad máxima, pero también una fórmula de desarrollo económico y social”.

La organización estuvo apoyada por la fundación catalana Fusic (Fundacó Societat i Cultura), una de las entidades más prestigiosas de gestión cultural en España. Su presidente, Santiago Guillen y su director, Víctor Cucurull, explicaron que “aquí estamos viviendo una de las salidas a la crisis. Dentro de dos años podremos decir que fuimos testigos del nacimiento de uno de los festivales multiculturales más importantes del mundo”.

En el festival participaron también Robert Mirabal, de Estados Unidos y premiado con dos Grammy; la boliviana Maya Andina; el grupo Jaylli, formado por indígenas de todo el mundo, y el guitarrista David West, de Canadá.

El público respondió con una asistencia masiva, no sólo a los espectáculos sino también al Festival Off que incluía talleres infantiles y exposiciones fotográficas.


Trencito de los andes
Un trencito cargado de  sonidos   experimentales hizo una parada en el   Teatro Nacional Sucre,  el jueves. Desde Italia para  Ecuador, varios músicos  llegaron  para contar historias, sueños y entenderse  con los ecuatorianos  en el mismo idioma: la música andina.

Con trajes especiales y rodeados de la Banda Cuadrada, los intérpretes de El Trencito de los Andes demostraron que los sanjuanitos  se tocan y se cantan con sentimiento,  aun fuera de los Andes.
 
Para los que no consideren esta posibilidad,   Raffaele   María Clemente preguntó al público:  “¿Cómo definirían un sanjuanito compuesto por unos italianos de la ciudad de Roma?…  Y, ¿ qué significa hoy música andina?”.
 
La respuesta surgió por sí sola durante el concierto de dos horas, pero el  artista  aclaró  su propuesta: “Música andina es un idioma musical dotado de sintaxis propia,  como el castellano, que puede hablarse tanto   en España como en Ecuador o en   Nueva York,  siendo siempre el mismo”.

Esa complicidad se notó a lo largo del recital, que además de letras cantadas en castellano tuvo estrofas en quichua. Por eso, el  público indígena se identificó  con los sonidos y las historias.   

Daniela Lorenz y  Laura Grasso  pusieron las voces femeninas, mientras que Raffaele   María Clemente, Felice María Clemente y  Luis H. Gramal aportaron con los sonidos de la guitarra, el charango, el arpa, la flauta… Los italianos  notaron, además, que la escala pentatónica andina está compuesta por cinco sonidos. 

En algunos temas, un grupo de jóvenes indígenas salió al escenario para bailar en círculo, mientras que atrás sonaban violines y otros instrumentos sinfónicos con la misma fórmula andina.
 
Carlos Aroca, del grupo  folclórico Rupai, estuvo entre el público y dijo que le pareció una buena interpretación de la música  tradicional. “Con   escuchar las raíces andinas se dedicaron a trabajar en ellas. No se trata de  una fusión, sino de una  vivencia”.

Después de escuchar el recital del Trencito de los Andes, Alberto Taxo, yachag (maestro) andino,  destacó   que  la música andina haya llegado hasta territorio italiano con este proyecto. “Es un lenguaje vivo que  compenetra hasta las últimas células de nuestro ser,  seamos o no indígenas”.
 
Después del concierto, un tren  y un pájaro  de esponja aparecieron en escena. Los músicos le dedicaron su último tema al  rondador.


Trencito de los andes
El proyecto denominado Trencito de los Andes nace en 2006, en Roma,  bajo el nombre ‘Il laboratorio delle uova quadre’.

Poco a poco se va estructurando y tomando su nombre actual, con el cual se  pretende básicamente explorar las  diversas potencialidades de las formas de la música latinoamericana.

Por primera vez, durante 30 años de existencia del proyecto, se realiza una presentación en América Latina y, claro,  en el Ecuador.

El espectáculo musical  será interpretado por los  artistas  italianos: Daniela Lorenz, Laura Grasso, Raffaele María Clemente, Felice María Clemente. Y cuenta
también con 16 músicos de la Banda Sinfónica Metropolitana.

Además, habrá varios artistas invitados, entre ellos, los   bocineros, bailarines de la comunidad de Peguche, Imbabura , y la actuación del músico otavaleño Maldi Gramal.
  
El Trencito de los Andes incluye en su puesta en escena varios instrumentos autóctonos del Ecuador. La cita es hoy y mañana a las 20:30. Teatro Nacional Sucre.  Costo: USD 5, 10 y 15.


UNA MIRADA A LOS ANDES EN EUROPA

Con la llegada de los primeros grupos latinoamericanos a Europa en la década de los 60 comenzó a surgir en los distintos países una cierta curiosidad por la música andina. Estos grupos eran generalmente argentinos y chilenos, y lo que interpretaban era una versión muy simplista del intenso folklore de los países andinos. En los años 60/70 surgen gran cantidad de músicos interesados en el folklore de Los Andes.

Un poco más tarde comienzan a llegar e instalarse músicos de Bolivia y Perú, mostrando una música muy diferente a la que se conocía hasta entonces. Palabras como inca desaparecía y se hablaba de aymaras y quechuas. Se escuchan instrumentos desconocidos. En contraposición con la década anterior, ahora se comercializa con la bandera de lo autentico, es cuestión de abrir otros mercados.

Es en estos momentos cuando en Italia nace un proyecto que con el tiempo fructificaría en el mejor y más particular de los grupos europeos: Trencito de los Andes. La unión de las sensibilidades de estos músicos ha creado la magia necesaria para golpearnos la conciencia, nos muestran lo verdadero, lo autentico, y así nos damos cuenta de todo lo superfluo y falso que se había conocido hasta entonces en Europa. Ya no se trata de tocar una música movida por la moda, ni de sentimientos bastardos por lo distinto de unas culturas lejanas. Poseedores de la mejor discografía que se puede encontrar, en sus notas hay todo un mundo de sentimientos, creados con el poder que da el conocimiento de lo que representan. Su fe en el trabajo que se propusieron realizar, su determinación en conocer las realidades de esos pueblos a través de un trencito lleno de sueños, queda reflejado en sus composiciones, en sus textos, invitándonos a todos también a soñar. Son sueños que se han ido cumpliendo, desde Roma, desde sus corazones. Desde la totalidad al detalle más pequeño.

Lamentablemente este es un grupo único. En los demás países comenzaron a aparecer otros muchos interpretes con distinta suerte. En Francia, Polonia, Hungría y otros países, se forman conjuntos que interpretan música autóctona del altiplano, aprendida escuchando únicamente los discos de los grupos bolivianos/peruanos que residen en Europa.

El panorama actual sobre la música andina en el continente europeo es muy negativo. Salvo excepciones, han faltado unas raíces firmes donde asentarse un trabajo digno. Se tomó como una moda, se perdió mucho tiempo en falsos maestros, en falsa música, en falso folklore.

TRENCITO DE LOS ANDES

Imagina un grupo que todo lo que interpreta te gusta, que al representar sus sueños están también representando los tuyos. Un grupo del que aprendes. Un grupo que te golpea la sensibilidad…

Para conocer esta música hay que acercarse muy despacio, y entender que desde las manos que trabajan y dan forma a las cañas, hasta el corazón que impulsa a los pulmones a soplar, todo ello creará el milagro de los sonidos. Y estos tendrán el color del cielo, la fuerza de la tierra, la tristeza del llanto, la magia de la oración.

Sus discos tienen el sello de la autenticidad, de la creatividad. Son obras, no una serie de canciones sin mas, se abren y cierran en sí mismas. Mantienen una unidad que les da una característica propia, única. Es creación, el resultado nace de la conciencia, no hay lugar para la reiteración de formulas ya aprendidas. El escucharlos con detenimiento es una obligación, son muchas las sensaciones que no se deben perder. Lo mejor de todo es cuando se vuelve a escuchar otra vez y se descubren muchos otros detalles, lo que provoca que en cada nueva audición el disfrute sea mayor. Son obras que perduran.

Mi contacto con Trencito me ha ayudado a madurar, a observar de una manera distinta, a plantear nuevas facetas en mi acercamiento a la música andina. Sus consejos, sus comentarios… su amistad, ha servido para clarificar ideas, para mostrar el principio de un camino, nuevo, distinto, mas autentico, lleno de sonidos.

Pero ahora ya es momento de callar, todo esta preparado, por la megafonía están anunciando la salida y el Trencito comienza a caminar……..

http://www.delosandes.com/trencito/opinion.htm


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