
Juan Ignacio Molina es un joven músico flautista que en busca de su vocación dejó su vida en Catamarca y emprendió viaje a Mendoza, donde ya se encuentra preparando su tesis.
Este año estará nuevamente en el Poncho con una propuesta que sorprenderá a más de uno.
Nombres: Juan Ignacio
Molina
Edad: 24 años
Estado civil: soltero
Hijos: no
Gustos
Película: Claroscuro
Música: Popular
Libro: Cosmos
Comida: Asado
-¿Cómo empezaste a interesarte por la música?
-Comencé de muy chico, cuando tenía 7 años iba a la escuela Nº 264 de San Antonio, donde a partir de tercer grado había un taller de instrumentos aerófonos; enseñaban a interpretar el sikus, la quena. Entonces como a mí me quedaba cerca la escuela, iba a jugar a las tardes ahí y comencé un año antes. El profesor Mario Toro enseñaba a los chicos de tercer grado, una tarde fui a jugar ahí y no sé qué se despertó en mí, pero me llamó mucho la atención y decidí comenzar con esto.
Tenía un amigo que ya había empezado ahí tiempo antes y él fue quien le preguntó a los profesores si me podían enseñar, y así fue como empecé con las clases, me dio un sikus y de ahí continué.
Con los años pasé a formar parte de su agrupación Huayra Marka, después paralelamente comenzaron a dictar talleres en la Casa de la Cultura de Fray Mamerto Esquiú, en San Antonio. Entonces iba al mismo tiempo a los talleres de Mario Toro y comencé a aprender danza con Simón Jalil, Marcelo Maldonado.
-A medida que ibas creciendo ¿sentías una cierta inclinación a un instrumento de viento en especial?
-Sí, en realidad me interesaron desde chico los instrumentos como el sikus, la quena, entonces me fui formando de a poco como vientista. Después de más grande empecé con la flauta traversa y ahora actualmente estoy estudiando en la Universidad Nacional de Cuyo, haciendo dos carreras.
-Si bien hoy vivís en Mendoza, ¿cómo fue tu infancia y dónde creciste?
-Mi infancia fue en el barrio Hipólito Irigoyen, en realidad nací en la Capital pero a mis tres años mis padres decidieron mudarse para ahí con todo mi familia, y crecí ahí, en San Antonio, departamento Fray Mamerto Esquiú, rodeado de música, danza y de mucho arte, porque en el año 1995 fue cuando empezaron a dictar talleres en la Casa de la Cultura, como dije antes, y me aboqué de lleno a eso.
-Más allá de tus estudios ¿cuáles fueron las razones que te llevaron a irte de Catamarca?
-La razón principal fue en primer lugar los estudios, porque cuando me recibí del secundario tenía la duda si estudiar bioquímica o música. Entonces mi último año de secundario fue muy duro, porque no sabía qué estudiar, hasta que me decidí por la música y empecé a buscar los lugares adecuados para estudiar lo que realmente quería estudiar, porque en la música hay muchas carreras para estudiar y tenés distintas licenciaturas, educación musical, director de coro, de orquesta, entre otras, y como lo mío era formarme como instrumentista y en esa época iba a prepararme con Ricardo Bujaldón, entonces me orientó y me dijo que fuera a Mendoza, que ahí estaba una escuela muy buena de flauta traversa con muy buen nivel, para poder crecer como músico, como artista. Tomé la decisión, me fui a averiguar cómo era la carrera, la movida universitaria y en 2006 ingresé en la Universidad de Mendoza.
-Con todas esas decisiones que tomaste y esos cambios y transiciones de tu vida, ¿te considerás un bohemio?
-No sé si bohemio, sino que fue una decisión que por ahí no todos la toman, más en este campo del arte, de la música.
Lo que quería hacer era dedicarme de lleno a la música, que es mi pasión, y fue por eso que tomé esa decisión de tanto cambio, no sé si eso fue de bohemio o no, pero sí sé que lo que hago trato de hacerlo todo bien, y trato de dar todo lo que puedo al cien por cien, porque no me gusta hacer las cosas a medias. Entonces por eso me decidí y ya estoy terminando prácticamente mi carrera.
Estoy muy contento y feliz de la decisión que tomé porque miro hacia unos años atrás y encuentro un cambio en mí desde lo musical y de distintos aspectos que cambié, he crecido y tengo muchas ganas de seguir creciendo, así que estoy muy satisfecho, ya finalizando una de las dos carreras que es la licenciatura en Música Popular, de la que me quedan dos materias, el examen final y la tesis, así que si todo sale bien a fin de año me estoy recibiendo. Por otro lado de mi otra carrera me quedan tres materias.
-¿Por qué razón estudiaste música popular? ¿Sentiste alguna atracción por las distintas culturas andinas y aborígenes?
-Desde muy chico, al comenzar a aprender los instrumentos como el sikus y la quena, me metí mucho en aprender la música andina. Me crié en un ambiente de música popular, aprendí de oído, tengo una formación empírica, entonces a medida que iban pasando los años me daba cuenta que lo mío era la música andina, el folclore.
Definitivamente la música popular es como mi salsa, es con la que me crié, por eso para mí elegirla fue una decisión prácticamente que no necesité pensarla.
-Sabemos que tenes programada una gira por Europa…
-Sí, eso todavía no está al cien por ciento confirmado, pero hay muchas posibilidades de que el año que viene entre mayo, junio y julio vaya con un guitarrista de Mendoza a tocar en Eslovenia, para una gira que durará aproximadamente dos semanas en la que estaremos por distintos lugares y pueblos, con la idea de poder ingresar en distintos países para poder difundir música de Argentina.
-¿Este año te presentarás nuevamente en el Poncho?
-Sí, una vez más estaremos en otra edición del Poncho, que comenzó ayer, y nosotros estaremos mañana, así que invitamos a todos para que nos vayan a ver.
-¿Cuáles son tus expectativas para esta nueva edición, siendo que ya tenés trayectoria sobre este escenario?
-Mis expectativas son muy buenas, vamos a presentar un espectáculo nuevo, algo que nunca antes lo había hecho, que será tocar canciones catamarqueñas, esto fue producto de mucho trabajo porque veía en Mendoza a los cuyanos tocando su música, y yo que tocaba chacareras que por lo general no eran de Catamarca, entonces eso me hizo pensar de dónde soy, de dónde vengo y por eso decidí cantarle a mi tierra.
Ahora este año voy a presentar un espectáculo que va a estar compuesto sólo por canciones catamarqueñas, que se llamará “Según me brotan las coplas” que serán todas canciones de Catamarca, conocidas y no conocidas, como por ejemplo unas coplas, una danza muy linda, que la idea de alguna manera es rescatarla porque no se la baila en una peña como cualquier chacarera o una zamba, y es la danza del Suri, de Carlos Acosta Villafáñez. Después otra zamba muy linda de Quique Sánchez Vera, también cantaré una zamba que se llama “Catamarca es mi tierra” de dos cantautores belichos, y terminaremos con una chaya del Indio Uribio.
La novedad de este año es que voy a empezar a cantar, generalmente en mis proyectos siempre tocaba música instrumental, pero este año tocaremos y lo mezclaremos con el canto.
-¿Componés tus propias melodías?
-Sí, tengo varios temas que son míos, incluso con mi grupo tocamos un tema que se llama “Solo” que es un huayno , en realidad tengo varios temas que están ahí y de a poco los voy haciendo para presentarlos en cada actuación.
En busca de su vocación
Músico vientista y dedicado a la flauta traversa principalmente, Juan Ignacio Molina ha ido forjando desde muy niño esa vocación por la música.
A la edad de 7 años ya le pidió a sus padres que lo llevaran a aprender instrumentos de viento junto al profesor Mario Toro, quien años después lo incorporó a su agrupación Huayra Marka.
A los 18 años, luego de transitar un año muy difícil por la disyuntiva de no saber qué camino seguir, optó por escuchar el consejo de su vocación y de su amigo y profesor Ricardo Bujaldón, y emprendió viaje a Mendoza, donde pronto obtendrá su título de Licenciado en Música Popular.