Flor Pucarina, 20 años que la ausencia no mata el recuerdo
- Filed under: flor pucarina, musica peruana
- Date: oct 5,2007
Su última confesión en el séptimo piso del hospital Rebagliati de Lima, donde se encontraba internada, fue: “voy a morir de pena”. Así Leonor Chávez Rojas, “Flor Pucarina”, se marchó para siempre en el viaje hacia las estrellas el 5 de octubre de 1987 lejos del aplauso de las multitudes
Aquella lejana fecha, el autor de esta nota la visitó, en su lecho de dolor, como editor del Diario Extra de Lima. En el corto diálogo pidió rezar por ella y visitar Pucará su añorada tierra que la vio nacer el 21 de setiembre de 1935. Los meses que soportó su enfermedad, por confesión propia, sintió e hirió su noble corazón la ausencia de amigos, de los miles de admiradores que la acompañaron en sus giras y la aplaudieron en coliseos y estadios repletos de jóvenes, adultos viejos que la olvidaron en sus días de dolor. Fredy Centi, director de la recordada agrupación “Los Pacharacos” y Chale Véliz fueron los pocos que la acompañaron al lado de Sergio Cárdenas, prefecto de Junín por aquel entonces. Tuvo que morir para que el afecto y cariño renacieran en el pueblo al que le cantó en tiernas jornadas “quiero morir para olvidar, tantas penas y amarguras…”o “mala, malita, mala robaste mi corazón…”, Ayrampido, Corazón mañoso, Vida bohemia, entre otros temas del baúl de recuerdos.. En 1976 en entrevista en el recreo “Las Brisas” de Pilcomayo habló de su infancia. Cómo de niña, sin zapatos venía desde Pucará acompañada de su madre y vendían chuño y yuyo con canch y ají en platitos de barro cocido en la puerta de la capilla del Señor de Chilca. Esos recuerdos de triste infancia la hicieron llorar y Correo captó esas imágenes. Sus declaraciones y fotos en el lente de Guillermo Joo aparecieron en página central con el primer titular de “Faraona del Huayno” que perdura a través del tiempo. El año de su muerte Lima vivía aún la influencia de la música de Santana y la agonía de la nueva ola peruana aunque los Shapis hacían una que otra presentación, ante público indiferente, en el salón Coricancha del hotel Sheraton. Los medios de comunicación con Ojo a la cabeza, al día siguiente de su entierro, publicaron una gran foto en primera página e interiores, de la multitudinaria despedida a Flor Pucarina. 20 mil le dieron el último adiós. Fue así cómo Lima y varios lugares de la costa del país, empezaron a admirar la voz, el sentimiento y la fuerza que sólo una faraona le imprime a sus canciones. La ausencia de 20 años de Flor Pucarina no mata el recuerdo.
CESAR VELIZ MENDOZA













