El legado de los Kjarkas
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- Date: nov 21,2011

Gonzalo Hermosa creyó que sólo era un gusto por la música, pero iba más allá, su hijo Huáscar llevaba el talento musical de los Kjarkas en la sangre.
Desde pequeño, Huáscar Hermosa vivió de cerca la trayectoria artística de los Kjarkas a través de conciertos y ensayos que inspiraron sus ideales de formar un grupo musical con sus primos.
Los vínculos familiares hicieron que los hijos de los hermanos Hermosa unieran su talento innato y lo revelaran a través del primer grupo juvenil de música folklórica denominado “Ch’ila Jatun”, nombre en quechua que significa pequeños grandes.
KJARKAS EN LAS VENAS
Una tarde de domingo, Huáscar y sus primos se reunieron en una guitarreada en la que juntan sus voces por vez primera. Después de arduos ensayos el 15 de enero de 2006 nace “Ch’ila Jatun”.
“Uno no puede negar lo que es la sangre, si hago esto es porque la música llama”, afirmó Huáscar Hermosa, quien es la segunda voz del grupo e intérprete de los instrumentos de viento.
Al respecto, Gonzalo Hermosa dijo: “Tienen un buen futuro, agarrarán un público que está siendo devorado por el reggaetón y otro tipo de música. Necesitamos de jóvenes que toquen música boliviana”.
PESA SER “HERMOSA”
La historia empieza una tarde de domingo cuando los primos Jonathan Hermosa -hijo de Elmer- y Benjamín cuidaban la casa de su tío que estaba de viaje (Gonzalo Hermosa), un poco más tarde apareció Gonzalo Jr. que vive junto a la casa de su tío. Fue así que esa tarde ellos empezaron a cantar “pequeña quinceañera” acompañados de una guitarra y coreando, con inocentes melodías y piezas que eran composición de sus padres.
Luego de un tiempo, Huáscar junto a sus primos realizan su primer concierto de prueba, con el grupo, en Cochabamba. Recientemente los primos Hermosa tuvieron presentaciones internacionales en Perú, Chile y Ecuador. Ahora la gente no los reconoce como unos músicos más, sino como los hijos de los Kjarkas.
Huáscar Hermosa y “Ch’ila Jatun” lanzaron su primer material discográfico con 13 temas, de los que él interpreta uno, en ritmo de tinku, titulado “Ella es música”.
“Nuestros padres fueron los últimos en enterarse de la existencia del grupo Ch’ila Jatun”, cuenta Huáscar como anécdota.
Está claro que el talento que heredó de su padre es un compromiso con Bolivia y el mundo. Hace poco el grupo presentó un video clip titulado “Yana Ñawi” que cobró bastante fuerza en países vecinos y los está llevando a exportar su música más allá de las fronteras bolivianas.
Por otra parte el grupo participó de la celebración de los 40 años de los Kjarkas y estarán presentes en las giras de festejo de las cuatro décadas del grupo ícono boliviano.
La disciplina y la pasión que Huáscar pone en cada presentación son los pilares para que él sea un auténtico sucesor de los Kjarkas, según este joven artista.
La diferencia entre Ch’ila Jatun y Los Kjarkas, según Huáscar, es que las composiciones de los jóvenes están dirigidas a un público -de sobremanera- adolecente, ya que sus piezas hablan de conflictos y vivencias amorosas.



















