Tras su apoteósica presentación en el Parque de la Exposición el mes pasado, Alborada anuncia un nuevo concierto en el mismo escenario a pedido de las miles de personas que se quedaron sin poder ingresar esa primera fecha que marcó el reencuentro con su público después de dos años de ausencia del país.
Alborada volverá a ofrecer su grandioso espectáculo este 29 de abril en el Auditorio del Parque de la Exposición, evento que marcará su despedida del país hasta el próximo año ya que deben cumplir compromisos en Europa, base de sus operaciones artísticas.
Alborada sorprende ahora a su público y al mundo entero, con su nuevo espectáculo denominado: Hatum Intiq Raymi, que en castellano significa Gran Fiesta del Imperio del Sol.
Una de las novedades del concierto lo constituye la interpretación de sus dos nuevas composiciones: Llaqui Uyacha (Carita triste) y “Ay, Marital”, esto sumado al repertorio de lujo que poseen, dan como resultado un espectáculo de alto nivel, que han permitido que su show este recibiendo las mejores críticas y el aplauso multitudinario del público peruano.
Otros artistas invitados a este concierto de despedida de “Alborada”, son el prestigioso cantautor ayacuchano Manuelcha Prado, Kotosh, Paul Bauer y Luz Merly.
Alborada es un grupo musical que poco después de su fundación –en 1984- empezó a enriquecer su herencia andina con todo lo que cada uno de sus integrantes fue asimilando de la vida misma. Se trata de un grupo que se ha abierto para dar cabida a las riquezas musicales del mundo entero.
Alborada tiene entre sus instrumentos musicales una gran selección procedente del lejano oriente hasta a otros de los nativos de Norteamérica, amén de las que consideran autóctonas de nuestra América indígena, tales como los bombos, quenas, flautas, zampoñas, etc.
Alborada tiene más de un mérito artístico, tal vez el más importante sea no haberse dejado aplastar por los estereotipos musicales y sociales y han sabido entender que en el Perú –así como en el resto del mundo- prevalece ahora la pluriculturalidad, por lo tanto, es factible también la existencia de música que sea el resultado de un collage de ritmos e instrumentos.
Por todo ello, después de 26 años de trayectoria, Alborada es considerada actualmente como un fenómeno social o, como dicen los entendidos, un verdadero “crossover étnico-cultural”.
Alborada en su visita del año pasado
La historia del grupo comienza en 1984 cuando Sixto Ayvar funda Alborada en su ciudad natal, Ocobamba. Su música, inspirada básicamente en el folklore del ande peruano, es llevada por Sixtucha a tierras germanas, estableciéndose finalmente en la ciudad de Colonia.
Ya ahí su oído de músico se ve ensanchado por todos los géneros y estilos que conviven en una ciudad cosmopolita, dotando de una diferente sensibilidad a los instrumentos sin importar su procedencia.
La música tradicional andina, en las manos y voces de Alborada, se moderniza, se renueva.
En los comienzos, el apoyo y empuje de los reconocidos Manuelcha Prado y Julio Humala fue fundamental. Pero muchos otros nombres pasaron por Alborada, diferentes vivencias y nacionalidades. Con todos ellos Alborada fue experimentando e incursionando en diferentes formas musicales, pero siempre con su estilo particular y característico. Desde lo estrictamente tradicional pasando por la fusión y la música para meditación. En la producción “Tropical” se acercan a los ritmos bailables y más contemporáneos. En las series “Melodías del Corazón” y “Melodías Inolvidables” exploran los ritmos populares de occidente.
Pero es con la llegada de Víctor Valle y Lennin de la Torre que se gesta el nuevo sonido de Alborada. A los nuevos estilos y ritmos que ellos traen de sus comunidades respectivas, se suman las experiencias que ganaron al visitar culturas indígenas de Canadá y Estados Unidos.
Estas nuevas vivencias se ponen de manifiesto a partir de su producción “Meditación”, donde Alborada da a entender que su nuevo sonido va mucho más allá que una simple cuestión estilística. Detrás de la nueva propuesta se esconde la ardua tarea de crear puentes culturales entre grupos humanos caprichosamente separados por la historia. Hay que tener en cuenta que hace muchos años las tradiciones indígenas de América del Norte y del Sur supieron alimentarse recíprocamente, por lo que Alborada con su espíritu aventurero y renovador quiso recorrer el camino inverso al de los conquistadores, acercando las tradiciones de estos pueblos.
En los últimos discos “Caminos al Sol” o “Instrumental” podemos notar los vertiginosos cambios que experimenta el grupo. Se ven incorporados nuevos instrumentos como los procedentes de Oriente. De la misma manera una nueva indumentaria de Alborada es creada por Sixto, inspirándose en los trajes que usan los peruanos Danzantes de Tijeras.
A pesar de que Alborada participó junto a otros grupos internacionales como los bolivianos “Savia Andina” y “Los Kjarkas”, recién les llega el espaldarazo del público peruano al presentarse en el festival de música que se realizó en el Parque de Lima en marzo de 2004. En esta fiesta musical y a los 22 años de su fundación, Alborada logró reunir 22 músicos, entre ellos su reciente incorporación: Wilber “Cebollita” Ayvar.
Ahora Alborada ya no es sólo el grupo de música folklórica, ahora es una propuesta artística que incluye música, danza y performances visuales, por lo que cada presentación es un acontecimiento novedoso.En el recuento tenemos 17 producciones, mucho talento, aires de innovación y un gran amor por lo nuestro. Alborada seguirá caminando de la mano de los que los oyen y estiman.