Quilapayún, 43 años de mensaje musical
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- Date: Jun 18,2008

Fundado en 1965, Quilapayún mantiene sus ideales políticos y el placer de hacer una música sin tiempo, enriquecida por los ricos matices del folclor latinoamericano. Y aunque han tenido contratiempos en el camino –el más severo sin duda fue el exilio de muchos años–; desde su reagrupación, el conjunto chileno se ha reforzado y encuentra nuevos públicos.
En su concierto Reencuentro con México, el grupo presentará el 3 de julio en el Teatro Metropólitan la Cantata Santa María de Iquique y una serie de canciones a las que denominan “fundamentales”. Probablemente también participarán en un concierto en ocasión del centenario de Salvador Allende.
En conferencia de prensa telefónica desde Santiago de Chile, el guitarrista y cantante Ismael Oddó cuenta que hace cinco años fue invitado a ocupar el lugar de su padre, Willy Oddó, asesinado en 1991. Quilapayún se reagrupaba con los integrantes originales y desde entonces han realizado muchas actuaciones. Para Ismael, una de las más memorables fue el homenaje a los 30 años de la muerte de Salvador Allende.
Quilapayún ha tenido problemas legales con otra agrupación que usaba el mismo nombre, dirigida por Rodolfo Parada, ex integrante del grupo. Sin embargo, un tribunal en Francia les dio el derecho al uso del nombre en ese país –que fue donde vivieron su exilio–, lo que también ocurre en su país natal. Sólo faltan algunos trámites para que el derecho se extienda al resto de Europa, territorio donde han ganado muchos adeptos.
El grupo ha retomado su historia musical con nuevos bríos, pues como explica Oddó, a pesar de que Quilapayún “tiene una instrumentación que viene de raíces folclóricas y latinoamericanas, desde la quena, el charango, la guitarra acústica, la zampoña y otros, en la composición y en la búsqueda siempre ha habido una apertura de estilos. Eso nunca se ha cerrado. En el último disco, Siempre, grabamos distintos tipos de ritmos y nos hemos dado los medios para expresar lo que necesitamos expresar, no importa si pasamos por guitarras eléctricas y secuencias. Lo importante es el mensaje y cómo debe ser transmitido”.
Como muestra del impacto político de su música baste recordar que en 1973 se presentaron en el Festival de Viña del Mar y su actuación tuvo que ser suspendida porque se entabló una gresca entre seguidores y detractores. En ese entonces el festival se había convertido en la tribuna de la derecha, asegura el bajista, cantante y ejecutante de la quena Ricardo Venegas.
Más de cuatro décadas después de fundado, Quilapayún no ha claudicado en sus mensajes, reitera Venegas. “En nuestro disco más reciente vas a encontrar y a reconocer al mismo Quilapayún de los años sesenta, ochenta, etcétera. Es el mismo mensaje y las mismas canciones, donde hay denuncia, humor, provocación, etcétera. El objetivo sigue siendo absolutamente el mismo para nosotros”.
Si al lado de piezas nuevas siguen cantando canciones de hace 30 o 40 años es porque tienen vigencia. “Prueba de ello es la gran cantidad de jóvenes que van a nuestros conciertos y que está entre los 18 y 24 años”.
El mensaje del grupo es universal, concluye Ismael Oddó, porque tiene que ver con “la fraternidad, la denuncia frente a los atropellos de los derechos humanos –no sólo en Chile y Latinoamérica, sino en el mundo–, de paz porque los conflictos armados siguen ocurriendo y las raíces siguen siendo las mismas. La gente joven que viene a nuestros conciertos está en esa misma búsqueda de un mundo más justo y equitativo, más preocupado por el otro, que era el caballo de batalla de la izquierda hace 30 años”.
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