Hiroyuki Akimoto la universalidad de la música andina en las cuerdas de un artista japonés
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- Date: Ene 7,2009
Es innegable que los artistas son los mejores embajadores de Bolivia, pues mediante su trabajo se da a conocer la riqueza de la cultura nacional, y se motiva al mundo a interesarse por este patrimonio.
Al otro lado del Planeta, en el continente asiático, Hiroyuki Akimoto, joven japonés, hace más de diez años y sin hablar “una pizca” de español, comenzó a interesarse por la música boliviana, en su natal ciudad de Nara.
Lo hizo gracias a la difusión y trabajo de grandes grupos bolivianos como Los Kjarkas, Savia Andina, Bonanza y Proyección.
Su afición por el género musical andino se cultivó desde entonces y, hace ocho años (tiene ahora 31), tomó la decisión de venirse a vivir a la patria de sus admirados artistas, para además aprender de su arte y seguir sus pasos.
De esta manera, y tras perfeccionar su canto, aprender español y guitarra, fundó el grupo Anata Bolivia, agrupación que, en tres años de trabajo, ya ha grabado dos discos de folklore.
“Todos bailan”
“A nosotros (los japoneses) nos gusta mucho la música boliviana, tanto como nuestra música. En mi caso, yo ya era cantante de coro. Cuando comencé a aprender a tocar quena y zampoña, no me imaginé que iba a venir a cantar a Bolivia”, señala Akimoto.
Agrega que su deseo de llegar al país era el de conocer cómo era en la realidad el movimiento folklórico.
“Lo que más me gusta de la música boliviana es que es muy sencillo que la gente participe. Si usted agarra una guitarra o un bombo, inmediatamente ya podemos comenzar a tocar. Es fácil además componer y realizar música. Lo mejor es que toda la gente baila. No bailan solamente los danzarines ni los viejitos, sino todas las categorías de personas: mujeres, hombres, jóvenes, todos bailan con la música”, indica el artista oriental.
Ya en Bolivia, Akimoto tomó clases de canto con el también japonés, Koichi Fujii, director de la Academia Man Céspedes, y con el prestigioso guitarrista Juan Carlos Cordero.
“Gracias a mis maestros de música me he logrado identificar como cantante de música boliviana. No sabía nada de español, me ha costado hablar el idioma tres años, pero cantar ha sido más fácil, pues la letra y melodía de las canciones ya está definida, y lo único que yo hago es cantar igualito”, afirma quien habla un castellano casi perfecto, ya se define como “paceño” y proclama a la kullawada como su ritmo favorito de las canciones folklóricas.
Akimoto tiene ya tres composiciones propias y ha trabajado arduamente con su grupo en La Paz, pero aún la música no llega a ser su medio de vida.
“Soy también profesor de guitarra, de canto, de japonés, de guitarra y también traductor de una empresa. Hago varias cosas para sobrevivir, pero, poco a poco, la parte de la música está creciendo”, asevera.
Fiesta y usted
Anata fue el nombre elegido por Akimoto para fundar su grupo. La palabra, en el idioma aymara, significa celebración, fiesta; pero en japonés tiene también un significado: usted.
El 20 de octubre de 2005, en la ciudad de La Paz, nació a la vida artística la agrupación Anata Bolivia, conformada por un grupo de músicos profesionales y experimentados, cuya trayectoria personal así lo demuestra.
Akimoto señala que el grupo tiene un estilo de folklore popular, no autóctono, pero tampoco muy estilizado ni urbano.
















