“Hoy se tiene orgullo de ser serrano”

Para las mayorías, el descubrimiento de su voz, enérgica, vehículo de sentimientos andinos, fue gracias a la película Sigo siendo (2013). Una garganta que “llena de emoción y verdad”, ha dicho Javier Corcuera, director del filme. “Las posibilidades vocales de Consuelo son muy amplias, con una afinación impecable y una interpretación llena de sutilezas”, ha sintetizado el músico académico Miguel Harth-Bedoya.

Ahora Consuelo Jerí presenta su tercer álbum, Mayu. La voz de los Andes del Perú. Trece melodías tradicionales “que se han dejado de cantar y, la mayoría, son de dominio popular”. Se acompaña solo de una guitarra, la de Marino Martínez, productor del CD. El musicólogo Julio Mendívil sostiene que, por su calidad, el álbum “está destinado a volverse un clásico de la música ayacuchana”.

–En Mayu hay huainos, un toril y un harawi, ‘Wawa pampay’, que se canta en el entierro de niños. ¿Por qué lo elegiste?

–Los harawis tienen distintos motivos. Me gusta cantar casi todos los que he escuchado, pero este tiene un lenguaje y mensaje hermoso, además empieza a capela y luego tiene tres melodías distintas.

–¿Cuáles son los planes con el álbum Mayu?

–Ojalá podamos viajar mucho con este disco. Queremos llevar en nuestro canto la difusión del idioma quechua y el mensaje de los pueblos del Ande, que están íntimamente ligados con la naturaleza.

–Hoy se puede cantar en quechua con más libertad…

–Siento que hay una apertura y cierto orgullo de ser serranos, andinos, y de saber el quechua. Es distinto a los años noventa, cuando estudiaba en la universidad [en Ica], y había rechazo: ser andino era una forma de discriminación, la gente escondía su identidad. Ahora es más fácil.

–Llegaste de niña a la ciudad, ¿cómo has mantenido esa conexión con el campo?

–Tengo muy metido en mí las vivencias que tuve de niña. A pesar de que salí a los 9, 10 años, por el conflicto armado interno, tengo los recuerdos como si fueran ayer. Se quedan en tu memoria, en tu piel, las vivencias al lado de los abuelos, las chacras. Todas las actividades del hombre del Ande las tengo marcadas y son importantes en mi carrera.

–¿Cantas siempre?

–Sí, todos los días. Soy odontóloga y ando cantando, como el paciente está con la boca abierta y no me puede callar, aprovecho.

–Tienes un pie en la odontología y el otro en la música. ¿Cuál pesa más?

–La odontología es una carrera muy bonita. Pienso que hay arte en ella. Si pudiera vivir solo del canto, hace rato me hubiera dedicado al 100%.

–¿A quiénes escuchabas de niña?

–En mi pueblo se escuchaban emisoras del Cusco, de Bolivia. Recuerdo mucho al conjunto Condemayta de Acomayo. Más grande, mi papá llevaba discos de Nelly Munguía, de Los Errantes de Chuquibamba, de Estudiantina Perú, y de alguna forma influyeron. Pero la gran influencia ha sido mi papá, Constantino. Desde que tengo uso de razón, canta hermoso, fuerte. Las canciones del CD son las que, en su mayoría, se las he escuchado a él.

–¿Qué otros proyectos musicales se vienen?

–Me gustan mucho los yaravíes, las mulizas y la música puneña. Uno de los proyectos, bastante ambicioso, es hacer un álbum de música peruana. El otro es un álbum de yaravíes, y un homenaje a los compositores Ranulfo Fuentes, Carlos Falconí y Ricardo Dolorier, cuyas canciones son testimonio de una época.

–Tú que viviste los años de violencia, ¿qué piensas cuando aún no se acepta el informe de la CVR?

–Necesitamos reconciliarnos como peruanos. Hay mucho dolor todavía, no obstante que han pasado 20 años. Necesitamos perdonarnos, reconciliarnos, para poder seguir adelante.

José Vadillo Vila
jvadillo@editoraperu.com.pe

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