Categorias

Archivos

Blogroll

Paginas

Meta

Amigos

content top round

Jaime GuardiaEl maestro Jaime Guardia, cultor del charango, compositor y guardián de los antiguos estilos de música andina, y Pepita García-Miró, cantante, compositora y amante del canto peruano, se presentan en un espectáculo donde los aires de épocas lejanas se posesionarán del teatro miraflorino de la Alianza Francesa, el jueves 5 de junio, a las 8:00 de la noche.

Géneros que languidecen entre ruidos urbanos y globalizaciones, que de no ser por músicos que, como Guardia, los acarician con el conocimiento del que oyó mucho desde la cuna y que, como Pepita García-Miró, reconocen la belleza y dulzura de estas canciones, volarán a otros cielos si no les prestamos nuestros oídos y nuestras voces.

Huaynos, yaravíes y carnavales al más puro estilo ayacuchano serán desvelados en una noche mágica. Se despertarán para recordarnos su presencia quieta, iluminada por débiles faroles y vientos serranos; los blues de los andes. Acompañarán con sus cuerdas José Guardia en guitarra, Gregorio Condori en arpa y Chimango Lares en violín.

De este encuentro nacerá el disco “Duendes Andinos”, patrocinado por la Pontificia Universidad Católica del Perú, siempre presente en su compromiso con la cultura en nuestro país.

Entradas a la venta en Teleticket y en la boletería de la Alianza Francesa.


Los Nocheros cantan a las madres de La Paz

NocherosLas entradas están agotadas desde ayer. Así que Los Nocheros cantarán para un salón repleto, en el hotel Radisson, hoy desde las 21.30.

El grupo argentino, que mañana estará en Cochabamba, cantará para las madres bolivianas temas del folklore argentino desarrollados a cuatro voces.

El más reciente disco, Gen, trae temas como Anillo de humo y otros 13 que se considera clásicos, ya que son reconocibles en cualquier lugar de América Latina.

Por ejemplo, se podrá escuchar Zamba para no morir, Quédate en mí, La Telesita, Entre San Juan y Mendoza y Chakaymanta, por mencionar aquellos temas cuya letra podrá ser coreada esta noche.

Los Nocheros son un ejemplo de cómo se puede recuperar lo popular, no como una simple nostalgia sino con un trabajo de elaboración que hace que viejos temas suenen a nuevos y que éstos se integren en la tradición.

Son sus integrantes: Mario Teruel, Rubén Ehizaguirre, Kike Teruel y, el más joven, Álvaro Teruel. Todos ellos nacidos en tierras de Salta.


Max se moverá bien

Max CastroEl llamado Gian Marco del folclor, Max Castro, será una de las grandes estrellas este domingo en La Súper Movida de Jeanet en la explanada del Mercado de Productores de Santa Anita.

El evento que auspicia El Popular será una maratón bailable pues además participarán Agua Marina, Armonía 10, Caña Brava, Abencia Meza y Alicia Delgado.

Asimismo, estarán Stanys Band, Ada Chura, Lucía de la Cruz, Sósimo Sacramento, Armónica Saavedra, Rossy War y marcará el retorno a los escenarios del grupo Skándalo.

Las entradas son baratitas. Los adultos solo pagarán cinco soles, mientras los pequeñitos entran gratis.

“Con mi banda haré bailar y cantar a Jeanet Barboza y a toda la gente que se dará cita ese día”, reveló Max.


Yawar XXIV años

yawar


Jallmay 10 años

Photobucket


“Los Jaivas” Hicieron Olvidar el Frío

JaivasLa banda, con 45 años de trayectoria, hizo vibrar al público asistente al show del lunes pasado en el Gimnasio Regional de Coyhaique.

Cuando la cuenta regresiva puesta en las dos pantallas gigantes al lado del escenario llegó a cero, pasadas las 20:30 horas, las más de dos mil personas que repletaron el Gimnasio Regional de Coyhaique comenzaron a sentir el bombo de Juanita Parra retumbándoles fuerte en el pecho, como los latidos de una emoción que recién empezaba y que duraría aproximadamente una hora y media.
El show de esta legendaria banda, que se inició en la ciudad de Viña del Mar en 1963 y que fue posible en Coyhaique gracias a la gestión de Coopeuch, abrió con los acordes del tema “Aconcagua”, perteneciente al disco homónimo de 1982, el que fue seguido de manera entusiasta por un público siempre falto y, por ende, ávido de espectáculos de esta categoría, con un despliegue escenográfico sencillo y sobrio, sin grandes recursos efectistas, pero al servicio de lo realmente importante, como es la calidad musical e interpretativa de los músicos, para redondear un show sólido, sumando a esto un buen sonido y el adecuado manejo de luces.
De esta manera la banda, integrada por la carismática Juanita Parra, en batería, los históricos Claudio Parra en los teclados y Mario Mutis en el bajo, y los más nuevos Ankatu Alquinta en la guitarra eléctrica, Carlos Cabezas en charango y voz y Francisco Bosco, en los bronces, hizo un recorrido a lo largo de su extensa discografía, el cual tuvo sus pasajes más emotivos con la interpretación de temas como “La poderosa muerte”, musicalización de la obra de Neruda y perteneciente al disco “Alturas de Macchu Picchu”, de 1981, “Arauco tiene una pena”, del álbum “Obras de Violeta Parra” (1984), tema en el cual rindieron un homenaje al pueblo mapuche, “La conquistada”, del disco “Los Jaivas” (o popularmente conocido como “El Indio”, de1975), “Mira niñita”, del disco “Todos juntos” de 1972 y en el cual Mutis hizo un recuerdo del nunca olvidado Eduardo “Gato” Alquinta, quien falleció en Coquimbo el año 2003; “Hijos de la tierra”, del disco del mismo nombre de 1995, “Sube a nacer conmigo hermano”, también perteneciente a la obra “Alturas de Macchu Picchu”, “Mambo de Machaguay”, del disco “Aconcagua” de 1982, para cerrar finalmente con todo el estadio bailando al ritmo de “Todos juntos”, canción incluida en el trabajo del mismo nombre.
De esta manera, los asistentes tuvieron la oportunidad de presenciar un espectáculo que llenó con el calor de la emoción, el canto y el baile la fría noche de Coyhaique, retirándose satisfechos y en completo orden a sus casas, con un recuerdo que seguramente perdurará por mucho tiempo en sus memorias y corazones.

FELICES CON LA RECEPCIÓN Y PARTICIPACIÓN DEL PÚBLICO

En la conferencia de prensa posterior a su presentación, la banda habló de todo un poco, tocando diversos temas tanto aquellos relacionados con el show como otros, ineludibles y relacionados con nuestra región.
En relación a su venida, Mario Mutis señaló que “este es un lugar lejano, al que es difícil llegar por lo caro que resulta hacerlo, no es fácil venir con instrumentos y todo lo necesario para armar un show, pero de todos modos estamos muy felices de tener la oportunidad de reencontrarnos con la gente de Coyhaique, esta es nuestra cuarta vez acá y en este mismo gimnasio”.
Por su parte la baterista de la banda, Juanita Parra, destacó la recepción de la gente calificándola como “buenísima, antes de empezar se sentía que esto se iba a transformar en lo que se transformó, porque había una energía ambiental muy potente. Nos encanta tocar en lugares tan apartados, encontrarnos con el Chile más profundo, para darle alegría a su gente, conectarla de algún modo y lograr una comunicación cultural con manifestaciones musicales de otras regiones del país”.
En relación al tema del proyecto hidroeléctrico, al cual se hizo alusión en una parte del show, el tecladista Claudio Parra expresó que “evidentemente estamos sensibles a todo lo que es la alteración del medio ambiente, siempre ha sido nuestra postura como grupo desde que empezamos, la cual ha estado presente como tema en nuestra discografía. Esto invita a una reflexión profunda que trasciende incluso lo estrictamente regional e incluso al país, es un tema de cómo se están haciendo las cosas en el mundo entero y cómo la Humanidad, como especie dominante, está actuando”.
Finalmente, la banda señaló que luego de su regreso a Santiago, ocurrido el día de ayer martes, viajarán a Chiloé para presentarse en la isla.


Damaris con Jallmay

DamarisDamaris, reciente ganadora de la Gaviota de Plata en el Festival de Viña del Mar, y la agrupación de folclore Jallmay, compartirán escenario este sábado 31 de Mayo en el Auditorio del Colegio San Agustín, en el marco de la celebración de los 10 años de la agrupación que presentará en exclusiva la coreografía especial para el tema de Damaris “Tusuy Kusun” (Bailemos).

Habrán más de 60 artistas en escena en el fastuoso espectáculo que incluye bailarines de ritmos de la costa, sierra y selva, y que forman parte de Jallmay. También estarán “la Novia del Perú” Amanda Portales y Diosdado Gaytán.


Curioso “documusical” de Yupanqui

DocumusicalEn 1985, Atahualpa Yupanqui aceptó la propuesta de un productor televisivo alemán de hacer un documental autobiográfico en los lugares donde el magistral músico había pasado buena parte de sus días y en los que había construido una parte fundamental de su obra. En enero de ese año, ese productor, el director catalánalemán José Montes Baquer y un pequeño grupo técnico recorrió y filmó, en 16 mm, a Atahualpa en su casa cordobesa de Cerro Colorado, en la Quebrada de Humahuaca y en los paisajes de la pampa bonaerense, según un guión del propio Yupanqui. El resultado es este mediometraje que oscila entre el documental y el video clip -término que, obviamente, no era común en esos años-, entre las reflexiones del compositor y poeta, a veces cuestionables, pero allí está justamente su esencia y su valor, y sus interpretaciones musicales, en algunos casos con la frescura y la rusticidad de las tomas directas. A los 49 minutos del film, se agregaron para esta edición, en el año del centenario yupanquiano, pequeñas entrevistas a Silvio Rodríguez, León Gieco, Vicente Feliz, Pablo Guayasamín, César Isella y Patricio Manns. Y una pequeña observación: la edición, excesivamente austera y poco provista de información, hubiera requerido, al menos, un detalle de las canciones que se escuchan.


Amanda no es la letra de una canción

  • Author: admin
  • Filed under: victor jara
  • Date: may 25,2008

Victor JaraCuando dice su nombre en el consultorio le cantan “Te recuerdo, Amanda”. Antes se hacía la lesa. Ahora dice: “Yo soy la hija de Víctor Jara”. Amanda no canta, no toca guitarra y tampoco milita en el PC. No pretende ser el vivo retrato de su padre. Su recuerdo es íntimo, un proceso personal en el que ha debido aprender a desenrabiarse con Víctor ausente y a pedir explicaciones por su muerte. Todo fue muy confuso ese 11 de septiembre de 1973. Víctor tenía agendado un acto en la Universidad Técnica del Estado. La idea: luchar contra la guerra civil en Chile. De pronto, ese martes cambió de rumbo. Por la radio se escuchó sobre el ataque a La Moneda y el levantamiento de los militares. Allende estaba pronunciando su discurso histórico cuando Víctor decidió salir a la calle. “Era un día extraño, con los relatos de la radio, y todo hacía que fuera un día especial, pero nadie pensó que la situación llegaría a tal extremo. Nadie pensó que chilenos terminarían matando chilenos”. Víctor salió de la casa rumbo a la Universidad Técnica.

Entonces, Amanda nombre que heredó de su abuela paterna estaba por cumplir ocho años. Sus días transcurrían tranquilos en la casa de Colón donde todavía vive su mamá, la bailarina inglesa Joan Turner. “Yo me crié escuchando música cuenta Amanda . Había un cuarto trasero donde ensayaban los Quila y los Inti. Hacían unas murgas muy chistosas en el patio. Dejaban la escoba con los vecinos”. En otra parte de la casa, su mamá ensayaba escuchando a Vivaldi y su hermana Manuela, la “Manu” hija del fallecido coreógrafo Patricio Bunster , se divertía aprendiendo a tocar guitarra con Víctor. En las tardes, Manuela y el cantautor eran absorbidos por la televisión mexicana, y la teleserie “Simplemente María” los consumía. Aunque sus padres trabajaban mucho, Amanda no tiene ninguna sensación de ausencia.

“Víctor nos cantaba, aunque sólo la ‘Manu’ se acuerda cuando ensayaba pequeñas estrofas de sus creaciones con la guitarra. Nosotros también le cantábamos, hacíamos shows; la ‘Manu’ era rebuena para eso. Bailaba, se disfrazaba, y él se mataba de la risa; le gustaba mucho estar con nosotras”, cuenta Amanda. Juntos salían de paseo a la Quinta Normal y probaban las sopas, platos estrella de la afición culinaria de Víctor Jara.

Amanda JaraLos recuerdos de Amanda son tal y como alguna vez los describió el cantante al momento de hablar de su familia. “Tenemos dos hijas, Manuela y Amanda, por las que confieso total y absoluta debilidad En mi día ideal estaría todo el día en la casa, no habría fuerza que me hiciera salir. Me dedicaría a trabajar en el jardín, a hacer aseo, a contemplar muchas cosas que por falta de tiempo no puedo contemplar ahora. A jugar con mis hijas”.

 

UNA PROTESTA EN MATTA

Hace 18 años que Amanda Jara eligió Quintay como su refugio. Ella prefiere la calidez de la cabaña que comparte con Nego, un buzo que trae el pescado para el almuerzo. Ella colabora con verduras de su chacra. Se alejó de Santiago porque no le gusta la tontera de la capital. “En Santiago creen que la vida se trata de farándula, de los futbolistas, de la chimuchina. Son cosas muy superficiales, y lo peor es que se creen la muerte, pero las cosas no son iguales en el resto de Chile. Ya estaba aburrida de la capital”, asegura.

Después de estudiar Comunicaciones Visuales y cuatro años de Bellas Artes en la Arcis, dejó todo y se fue a vivir al terreno que habían comprado años antes con su mamá. “Con la Turistel en la mano buscamos sitios, hasta nos ofrecieron Tunquén, pero nos pareció muy solo, así que no vivo en el sector cuico”, dice muerta de la risa, hasta que las carcajadas se apagan, desaparece la coraza y esa chapa de “inepta social” que Amanda se impone porque no quiere contestar nada que la delate.

“Siento pena por la muerte de mi papá, pero por mucho tiempo, muchos años, sentí mucha rabia”. Interrumpe su relato para explicar que ella no es siempre así, pero que estos últimos días tiene un revoltijo en la guata y la pena no tarda en aflorar. Sigue entre sollozos por varios minutos: “Tenía rabia, me preguntaba por qué Víctor había salido de la casa ese día, por qué no se había quedado con nosotras, por qué se fue a la Técnica”. Es su desahogo, pero se incorpora nuevamente para explicar que todo esto hizo que ella no escuchara a Víctor Jara por mucho tiempo. “En mi casa no se escuchaba; en Londres, porque mi mamá se volvía un mar de llanto, y luego acá, simplemente porque tardé en reconciliarme con esa historia”, dice. “Quizá por eso tampoco aprendí a tocar guitarra, ni a cantar; seguramente era lo que esperaban de la hija de Víctor Jara”.

Cuando Amanda volvió a Chile sólo pensaba permanecer un año y regresar a Londres, pero se quedó más tiempo. “Me enamoré de un hombre y también de este Chile combativo, entregado, que salía a la calle a luchar”. Era 1983 cuando asistió a su primera protesta en Santiago. Caminó cuadras y cuadras por avenida Matta, mientras Chile asistía a períodos crudos de represión producto de las primeras marchas antidictadura. De entre la muchedumbre se oyó el grito: “Compañero Víctor Jara, presente”. Con el pecho hinchado y las lágrimas sin contención, Amanda tomó aire contaminado y lacrimógeno y respondió: “Presente”. Como si fuera un muerto ajeno, pero también como si fuera suyo y de todos. Entonces comenzó a reconciliarse con su padre. Si Víctor Jara no hubiese ido a la Universidad Técnica ese martes, no habría sido Víctor Jara.

 

TE RECUERDO, AMANDA

Por estos días, Amanda va y viene de Quintay. Deja a Nego con sus labores de pescador y ella viaja a Santiago a enterarse de la fundación que lleva el nombre de su padre y también del curso que ha tomado la investigación por su muerte. “Yo me hago una sola pregunta: si mi padre, que es el caso emblemático del Estadio Chile no tiene solución, ¿entonces qué pasa con el resto de muertos, dónde están los culpables?”, dice. Amanda no puede creer que en todos estos años no haya ni un solo testigo que pueda reconocer al asesino. Pero maneja una teoría: “Hay un par de oficiales que estaban presos por el tanquetazo de julio. Ellos fueron liberados el día del golpe. Se dice que a estos oficiales se les dio el Estadio Chile como un premio”.

Amanda cree que la información no ha llegado a las manos de la justicia porque hay quienes no han querido que se sepa la verdad. “La gran piedra de tope para los casos del Estadio Chile ha sido el Ejército, las Fuerzas Armadas. No han querido entregar un organigrama de mando. El Ejército tiene la información y no la ha entregado, por eso se ha visto frustrado no sólo el caso de mi padre, sino que tantos otros”. A pesar de la resolución judicial, Amanda no culpa al ministro Fuentes Belmar. Tampoco le interesa que quienes asesinaron a su padre, “viejos de más de 70 años”, se pudran en la cárcel. “Lo que yo quiero es justicia, y la justicia para mí es que se sepa quiénes son los asesinos. Que podamos ver una lista y decir este señor de acá, con nombre y apellido, es un asesino”.

Amanda nunca ha pedido públicamente justicia para su padre. Sin embargo, ahora no se pierde detalle y viajó especialmente desde Quintay para reunirse con el ministro de Justicia, Carlos Maldonado. Ya no tiene cuentas pendientes. De esas que son personales y no se escriben en la prensa. Incluso ahora bromea cuando va al consultorio o a pagar alguna cuenta y al decir su nombre le cantan: “Te recuerdo, Amanda”. Antes se quedaba callada, ahora dice: “Yo soy la hija de Víctor Jara”. Y si una periodista le dice que esa canción la escribió su padre para su madre, ella también tiene respuesta: “Cuando la hizo, yo tenía dos años y medio y me habían diagnosticado diabetes, así que esa canción también la escribió un poco por mí”. LND

La noche que Amanda voló hacia su exilio se fue sólo con lo puesto. Ni siquiera alcanzó a recoger sus juguetes de niña de nueve años. En las tres maletas que llevaban ella, su madre, Joan, y su hermana, Manuela, sólo cupo su padre: sus fotos, un montón de recortes de diarios, cartas y cintas de grabación. En medio de fusiles y militares arrogantes que abundaban en el aeropuerto de Santiago, enfilaron hasta la puerta del avión con destino a Londres, las tres de la mano, escoltadas por un funcionario de la Embajada de Inglaterra en Chile. Era el 16 de octubre de 1973, y ésa, la única escena de esa noche que Amanda Jara tiene en la cabeza. Además de la sensación de vacío, de volar mucho antes que el avión despegara. El desamparo.

En Chile quedaba su casa de Colón, el cuarto básico en el Manuel de Salas, las tardes de asombro y aprendizaje. La humedad de los paisajes de Isla Negra que tanto le gustaba mirar. Los amigos, los sueños y su padre muerto con 44 balazos.

Por estos días, los recuerdos son como un dedo impertinente apretando el corazón. La semana pasada, el ministro Juan Eduardo Fuentes Belmar cerró la causa de la muerte de Víctor como ella llama a su padre y ha tenido que recordar a la fuerza muchas de las cosas que su mente había intentado borrar.

Amanda Jara no canta, no toca la guitarra, no milita en el PC y tampoco quiere formar una familia de artistas que se llame “los Jara”, aunque algunos de sus primos se lo han sugerido. Alguna vez, cuando era chica, bailó en un grupo folclórico, pero nunca le gustó exponerse. No escucha todo el día canciones de trova y se niega a dar la razón a quienes dicen que tiene la misma sonrisa de su padre. Va a pocos encuentros proderechos humanos, no lleva la bandera de lucha de ninguna causa. A Amanda Jara no le interesa ser símbolo de nada.

Con suerte acepta dar esta entrevista.

Pero lo suyo no es una pose de rebeldía. Recién se está reconciliando con buena parte de su vida. Ahora que tiene 43 años, desde su tranquila vida en Quintay donde llegó hace 18 años macera los recuerdos ingratos y ha vuelto a escuchar las canciones de Víctor Jara sin sentir rabia por haberla dejado.

 

SIMPLEMENTE MARÍA


LOS NOCHEROS EN COCHABAMBA

Los NocherosEn un homenaje especial por el Día de la Madre, Los Nocheros se presentarán este sábado 31 de Mayo a las 21:00 en el Club Olympic. Este conocido cuarteto viene con un nuevo disco, “Zen”, el cual fue lanzado exitosamente hace dos meses en Luna Park, Argentina. También tienen previsto tocar sus temas clásicos como “Entre la tierra y el cielo” y “Una carta” entre otras.

La expectativa es muy grande, ya que se espera que asistan alrededor de 3 000 personas. Las entradas ya están a la venta, VIP a 250 Bs, Gold a 160 Bs (ambas con mesas numeradas) y gradería a 80 Bs. Los puntos de venta son Premier Fitness Club y el Cine Center.


Chano DiazSu prestigio va en ascenso y sin descuidar los numerosos trabajos que realiza en su propia sala de grabación, el virtuoso charanguista, vientista y arreglista Chano Díaz Límaco dirigirá el conjunto musical que presentará la destacada cantante ayacuchana Nelly Munguía San Miguel, quien es también una respetada defensora de la ecología.

El espectáculo, que contará con la participación de Manuelcha Prado, se desarrollará hoy viernes 23 de mayo en el auditorio de la Derrama Magisterial, Av. Gregorio Escobedo 598, Jesús María, a horas 7:30 p.m.

Natural de Humanga (Ayacucho), Chano Díaz Límaco es también ciudadano de Inglaterra, país donde realiza por temporadas conciertos y trabajos de investigación. Es conocido como director musical y productor de artistas como William Luna, Sofía Buchuck, la Serie “Tankar” de Musica Instrumental Andina, entre otros.

De igual forma por unos meses ha conducido el programa de televisión Miski Takiy y es una de las piezas maestras del conjunto de Rock Del Pueblo y del Barrio.

Por el CD “The Best Instrumental Music From The Andes”, considerado un importante aporte musical,  la prestigiosa empresa discográfica TDV entregó el Disco de Platino a Chano Díaz Límaco.


Kory HuayrasEl grupo sensación de los 70, Los Kory Huayras, le brindará un gran homenaje a la madre en su mes aniversario los días domingo 25 y lunes 26 de mayo en el teatro Achá a partir de horas 19:30, presentando su nuevo disco lanzado por el sello Discolandia.
El conjunto Kory Huayras luego de cumplir los 38 años de vida musical rememorarán el amplio repertorio musical inspirado en ese ser tan querido como es la madre, motivo por el cual ya lanzaron varias producciones discográficas, al mismo tiempo de presentar temas de su más reciente producción.
Los Kory Huayras se fundaron el 6 de junio de 1969, en homenaje al Día del Maestro. Sus integrantes fundadores fueron: Gunnar Cavaría, Franz Ochoa (+), Juan Valenzuela y Luis Paiva.
En los 38 años de vida el conjunto los Kory Huayras se ha caracterizado por contar entre sus componentes a profesores, quienes con destacada sensibilidad al folklore encarnaron el alma boliviana, cultivando la Cultura Musical del País. Su música ha llegado con facilidad a todas las clases sociales.

Por generaciones

Este singular grupo ha inspirado con sus canciones a varias generaciones y cargan con sus melodías miles de recuerdos y anécdotas, tanto para el disco como para sus miles de seguidores. Al mismo tiempo es necesario reconocer el valor histórico y cultural que ha significado este grupo para Bolivia, inspirando a grandes y a chicos a practicar la música nacional, basta con señalar que los integrantes de la mayoría de los grupos más destacados del país conocieron y se inspiraron en el arte musical de Los Kory Huayras.
El grupo criollo en todas sus presentaciones viste con orgullo el traje típico de “El Kusillo” que es el Bufo Andino. Kory Huayras significa tanto en aymara como en quechua “Vientos de Oro”.
En sus inicios, por las circunstancias de la época fue muy difícil hacer música nacional, sin embargo, pudieron superar la falta de apoyo hacia la música nacional existente en la sociedad boliviana de entonces, logrando ingresar a todos los hogares del país.
Fueron integrantes de Los Kory Huayras: Carlos Ballón, Javier Velazco, Adolfo Albino (+), Víctor Campos, Rodolfo Almanza, Valentín Alarcón, Marcos Fernández y David Román.
En la actualidad, componen el grupo: Luis Paiva (director), José Rodríguez, Eliseo Villca y Carlos Alberto Paiva, músicos que han alcanzado el mérito de gustar y promover la música nacional en sectores jóvenes como de adultos.
Algunos temas conocidos de este grupo de varias generaciones son: Basta Corazón, Porque me Enamoré de Ti, Abierto mi Corazón, Padillita, Honda Pena, La Huaycheña, Río Huaycheño, etc. Temas que reviven la memoria de los momentos más especiales vividos con la madre, serán el motivo de un merecido homenaje a la madre en el teatro Achá el domingo 25 y lunes 26 de mayo del 2008.


Gran PoderCon unos 50.000 danzarines entre niños, jóvenes, adultos y extranjeros, y más de un siglo de vida, la fiesta andina religioso-pagana del ‘Señor Gran Poder’ en Bolivia aspira a convertirse en Patrimonio Cultural de la Humanidad.

“Es muy divertido, es muy buena experiencia”, dice en un rústico castellano la sueca Cecilia Gold, de 31 años, quien con su larga estatura y blanca piel sobresale frente otras mujeres aymaras y mestizas del grupo folklórico Señorial Illimani, que interpreta la danza ‘la morenada’. “Tuve que practicar unas dos semanas”, afirma la mujer escandinava -quien llegó a Bolivia hace un mes, procedente de su ciudad natal Lund, en la sureña provincia de Escania- mientras se mueve lentamente de izquierda a derecha, al son de su banda folklórica de un centenar de músicos aymaras.

El Señorial Illimani está compuesto por unos 1.300 miembros que interpretan el característico baile andino ‘la morenada’, impregnado de ritmos africanos y dominado por instrumentos de viento y percusión, mientras entonan el estribillo “por tus calles bailaré, Illimani señorial”.

‘La morenada’ tiene sus orígenes entre los siglos XVI y XVII, cuando miles de negros fueron arrancados de África, primero para explotar la plata en la ciudad boliviana de Potosí -después de que los conquistadores españoles enloquecieran al encontrarse con las fastuosas riquezas mineras- y luego en los valles agrícolas en La Paz.

También destaca la famosa ‘diablada’, una representación de la adoración al malvado ‘Supay’, equivalente a Belzebú, guardián de las minas de plata y estaño, a quien rinden pleitesía los ávidos mineros bolivianos para apaciguar su sed de sangre.

Otros bailes con fuerte influencia de los pueblos originarios, aledaños al Lago Titicaca, son los ‘llameros’ que recrean la crianza de auquénidos (camélidos de los Andes meridionales) en el campo, los ‘incas’ que recuerdan la adoración a ‘Inti’, el dios sol quechua, o los ‘kullawas’ que recrean a los hábiles hiladores de lana de llama o alpaca.

‘El Señor del Gran Poder’ es la fiesta andina que adora la imagen de un Jesucristo que en sus orígenes en el siglo XXVII tenía tres rostros, representando la Santísima Trinidad. A principios del siglo XX se le atribuyeron a la imagen milagrosas sanaciones en barrios pobres de La Paz, donde existía un intenso movimiento comercial agrícola y donde posteriormente los vecinos comenzaron a organizar fiestas callejeras cada mes de mayo.

Fueron esos habitantes aymaras convertidos en poderosos comerciantes de la zona quienes se constituyeron como la columna vertebral de la fiesta, donde aprovechan para hacer ostentación de su riqueza. Las mujeres aymaras que interpretan ‘la morenada’ suelen colocar joyas de oro sobre sus sombreros borsalinos o prendedores de igual valor para abrochar sus mantillas andinas. Se estima que el precio de las diademas que cargan se evalúa entre 3.000 y 4.000 dólares, algo inusual para la empobrecida Bolivia.

Las dimensiones de la festividad motivaron que sus organizadores comiencen a discutir los mecanismos que seguirán para postular al ‘Gran Poder’ ante la UNESCO, como Patrimonio Cultural de la Humanidad. “Estamos trabajando junto a la alcaldía de La Paz para seguir los trámites que exige la UNESCO, esta es una de las más grandes fiestas” andinas, asegura el presidente de la Asociación de 55 Fraternidades Folklóricas, Fernando Valencia.


Sebastián y William Luna
El auditorio de la Feria del Libro Lima Norte ubicado en el Mega Plaza de Independencia recibió a un multitudinario público el domingo 18 de mayo durante la presentación del cantautor y compositor William Luna, que al lado de su hijo Sebastián cantó y compartió, mediante un conversatorio, momentos de su infancia en Cusco y su camino por la música. Luna además anunció sus planes de lanzar su libro y una nueva producción musical.

A partir de la 7 de la noche del domingo, cientos de asistentes sentados y hasta de pie, participaron de un conversatorio dirigido por la Directora Cultural de la Cámara Peruana del Libro,  Doris Moromisato, en el que contó algunos detalles de su libro en el que habla sobre la historia de su trayectoria musical.

Luna, destacado compositor y reconocido cantante, explicó que realiza su trabajo con el objetivo de ser recordado como un gran exponente de la música folclórica del país, “quisiera ser recordado de la misma manera que recuerdan a Chabuca Granda”, dijo.

Luego de la charla los asistentes corearon las canciones del compositor cusqueño que guitarra en mano y al lado de su hijo Sebastián Luna, cantaron los temas “Vienes y te vas”, “Linda mi cholita”, “Ama kirihuaichu mamita”, “De la nada” y otros que el público les solicitaba.

Las actividades artísticas y culturales continuarán en la Feria hasta el 1 de junio. Asistirán a la Feria la famosa sexóloga puertorriqueña, Alessandra Rapolla, se dará una conferencia a cargo de Jorge Bruce, autor del libro “Nos habíamos choleado tanto”, una conferencia magistral a cargo de Armando Robles Godoy, autor del libro “Monogamia versus poligamia”, una conferencia magistral con Mariano Querol autor del libro “Libertad para el éxito”, estará el conocido estilista Marco Antonio con su libro “En mis manos está tu belleza”, y muchos más.

Están programadas las presentaciones musicales de “Aires Antiguos” con Jaime Guardia, Pepita García Miró y José Guardia, Amanda Portales con un Tributo a la canción andina, Música Andina con Margot Palomino, y el espectáculo musical de poesía afro-peruana Unícro.

 


“Los Tucu Tucu deben quedar en el bronce”

Los Tucu Tucu
Carlos Sánchez, uno de los sobrevivientes del legendario grupo los Tucu Tucu, presentará en junio su disco “El amor es la vida”, que marcará el inicio de su carrera como solista. Ya recuperado de las heridas, aunque aún triste por la ausencia de sus compañeros, el cantautor conversó con LA GACETA sobre el desafío de cantar después de la tragedia.

“A pesar de las tragedias es posible honrar la vida”
Lentamente y en soledad, subió al escenario. El público lo aplaudía de pie. Arriba, lo esperaban los integrantes de QV4, dispuestos a rendir un homenaje a los Tucu Tucu. Era la noche del martes 9 de enero y el ámbito, el festival de Jesús María. Carlos Sánchez, con bastón y aún en tratamiento de rehabilitación, tomó fuerzas, se paró ante el micrófono y comenzó a cantar. “Todo iba bien hasta que miré hacia el costado y no encontré a mis compañeros de toda la vida. En ese momento descubrí que me había quedado solo y que los Tucu ya eran historia. Entonces decidí emprender un nuevo camino en solitario”, señaló el artista.
Hoy, totalmente repuesto y con una sonrisa en el rostro, Sánchez prepara la presentación del disco “El amor es la vida”, que marcará su lanzamiento como solista, ocho meses después del fatal accidente en el que perdieron la vida Ricardo Romero y Héctor Bulacio.
“El título del disco se debe a una realidad incontrastable: vivimos y morimos por amor. Y el amor es lo que sigue guiando mi vida. Después de haber protagonizado semejante accidente, estar aquí, hablando de esto, es un verdadero milagro”, contó Sánchez en diálogo con LA GACETA.
Sin bastón, aunque todavía con dificultades en uno de sus brazos, Sánchez dice que no recuerda absolutamente nada del accidente. “Yo iba durmiendo y me desperté 14 días después en un sanatorio. Todo los detalles del choque me los contaron”, dice. Tal vez por eso, cada vez que le preguntan su fecha de nacimiento él contesta: “¿cuál de las dos? Porque mi mamá me dio la vida el 4 de agosto de 1944 pero yo nací otra vez el 9 de setiembre de 2007, a los 63 años”.
Claro que este segundo alumbramiento le permitió ver la vida de otra manera. “Quiero seguir adelante porque es una forma de decirle a la gente que, a pesar de las tragedias, siempre es posible honrar la vida”, señala. Y ratifica: “eso sí, volveré a los escenarios como Carlos Sánchez. Los Tucu Tucu deben quedar en el bronce, por respeto a los tucumanos. A lo largo de nuestra carrera musical, siempre tratamos de mantener una conducta, de cultivar y difundir valores, de dar buenos ejemplos a las nuevas generaciones. Y eso debe quedar en el recuerdo prendido para siempre en la solapa de los Tucu Tucu”.
En su nuevo disco, que saldrá al mercado en junio y será presentado oficialmente en Tucumán el 8 de julio, Sánchez recopiló una serie de canciones que escribió en distintas épocas de su vida y que, hasta ahora, nunca habían sido grabadas. “En el disco hay de todo un poco, chacareras, gatos, taquiraris, una zamba y dos carnavalitos cuzqueños. Con esto intento mantener el estilo de los Tucu Tucu porque lo llevo muy adentro y no puedo cantar de otra manera”, señaló. Uno de los temas, “La vida es así”, habla justamente de la amistad y de la necesidad de aceptar al otro tal cual es. “Después del accidente pude darme cuenta de muchas cosas. Por ejemplo, que uno espera de los amigos más de lo que en realidad ellos están dispuestos a dar. Cuando estuve convaleciente muchos amigos ni siquiera fueron a visitarme. Y no los critico. Por el contrario, he aprendido a perdonarlos. La zamba ‘La vida es así’ habla justamente de eso: del perdón y de la amistad bien entendida”, comentó.
El cantautor aclara también que el accidente que acabó con la carrera de los Tucu Tucu no hizo mella en su creatividad. “Sigo componiendo canciones a toda hora, como antes de la tragedia. No sólo para mí, sino también para otros artistas, como Luciano Pereyra o Los Nocheros, que han grabado algunos temas míos”. Es que Sánchez ya no concibe la creatividad con un sentido netamente egoísta. “Soy de los que comparten sus temas con otros artistas. Y me pone muy feliz cuando otros cantantes interpretan mis composiciones”, concluye.


Antena Sur 90.3 FM Huancayo - Peru
Surandino Jakuy Jakuy
Musica Don Humor